Se pueden hacer significativas reflexiones sobre el mundo del escritor en torno
a su creatividad. Escribir sobre la realidad, sobre las propias vivencias, o bien las
ajenas, esas que observa el autor en su deambular por la vida. Escribir sobre hechos
reales, o bien ficticios que proceden de las realidades que nos suceden, pero que las
contamos y las transcribimos de una manera distinta de cómo las hemos presenciado
o experimentado. O bien que emanan de la más pura imaginación o fantasía. Porque
la más auténtica literatura, su manifestación más esencial es la que fluye de la propia
vida. Y mostrarla a los demás para tocarles el corazón y hacerles sentir a través de
todos estos sentimientos o experiencias algo más del universo mágico y maravilloso
de la literatura.
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