Hemos visto volver a los últimos vencejos
antes del anochecer en nuestra ciudad.
Después de una tarde intensa de amor,
de diálogos graciosos y muy tiernos y emotivos,
de alegrías y de dulzuras y de cariño inmenso,
de sentirnos en nuestra salsa y jugo de besos,
nos despedimos con un poco de tristeza y desaliento
porque pronto ya te vas de largo viaje
y te voy a echar bastante de menos,
y voy a sentir mi corazón desolado
y con deseo de que vuelva todo a ser
este sublime y precioso paraíso.
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