Déjame contemplar tan excelsa belleza
al igual que admiro este precioso violeta
que me regalaste de cuarzo amatista.
Déjame sentirte a mi lado, déjame
respirar tu perfume de rosas, tus fragancias
y sensaciones tan puras y tiernas.
Porque quiero respirarte entera y alegre,
mujer de hermosura y sublimes virtudes,
doncella de encanto y de luces y dichas,
despierta ahora más que nunca e ilumina
de brillantes destellos la dulzura
del amanecer intenso de nuestra pasión.
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