No quiero que comas de esa fruta amarga
de la tediosa soledad que nos amenaza.
La vida desolada y sin el jugo del amor
es algo vacío, muy triste y sin esencia
y sentido natural de la vida y sus estrellas.
No quiero el latido solitario de tu corazón,
quiero acompañarlo de mis latidos, quiero
que los dos nos sintamos unidos y palpitantes
y bebamos de los elixires enamorados.
Los sueños los quiero disfrutar despiertos,
siempre a tu lado en los bellos amaneceres,
siempre con tus besos, tus caricias y abrazos,
siempre contigo mi mujer, mi flor celestial,
mi primavera de flores sensitivas, mi amapola
de rojos olores y amorosos sabores, mi musa
de todos los aromas de este singular paraíso.
Deja la fruta amarga, abandona la rutina
de una vida sin luces y con tinieblas
y respira hondo en los verdes jardines
de nuestras atrayentes delicias enamoradas.
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