No te quiero ausente nunca en mi vida.
Te necesito siempre conmigo mi musa enamorada.
Amaneciste temprano en mis sueños de poeta
y ahora eres un volcán de inspiración permanente.
Me complace escribirte ahora mis mejores versos,
ahora que la poesía ha cuajado en mi alma.
El milagro o los milagros se producen directos
y mis poemas de elogio y de amor no se acaban.
Musa de mi poesía, yo a ti te aprecio,
y te amo en toda mi copiosa literatura.
El invierno es fecundo, es muy creativo,
y tus besos me llevarán a dulces fortunas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario