Mar de invierno y espesa bruma,
furia de las olas en el acantilado.
Sensación de aventura en esta costa
y amor y abrazos y besos con locura.
Nos sentimos extraños en este ambiente
aunque la felicidad y el gozo no falta.
Tenemos el bienestar de nuestra pasión
y el mar es fuerza que no se acaba.
Pero llega un nuevo día y cambia
de repente todo este panorama
y el mar está en calma y hay sosiego
y nos seguimos ahora siempre queriendo.
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