Me ha complacido verte hoy tan hermosa
y tan elegante y atractiva y tan risueña,
con esos ojos negros tan valiosos como el mejor
de los corales, con ese pelo plateado y esos labios
de rosa, con ese vestido azul tan llamativo,
con el sabor de la belleza femenina fulgurante
y todo el encanto y la dulzura por delante.
Y me ha gustado el dorado de tus pendientes
y de tus collares, me he sentido iluminado
con tantos atractivos y con tantos primores
y el deseo enamorado ha estallado con fuerza
y con ardores hacia ti, mujer irresistible,
mujer admirable y sabrosa y deseable.
Haciendo memoria de nuestro pasado,
nunca te conocí tan lozana y tan perfecta
y no tuve esa visión de ti que me he llevado
ahora, mujer que vuelves a mis entrañas
como una bendición, criatura que me has dejado
asombrado hasta lo más hondo, princesa
que me ofreces la mejor imagen femenina.
Ya solo queda que triunfe nuestro amor
y que me hagas el más dichoso de los hombres,
que nuestros corazones palpiten siempre unidos,
y nuestras almas se fusionen y que los besos
y los aromas del amor más verdadero
sean el día a día de nuestra dicha inmensa
y eso ahora y en nuestro futuro ya para siempre.
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