El atardecer está muy turbio y estruendoso
con el violento romper de las olas en el acantilado.
El bienestar y el respirar sereno no acompaña
en esta jornada tan gris en esta costa sin luces
y los dos tenemos frío y cansancio, sueño y tristeza
y al fin nos vamos y nos apartamos de este caos
en este desventurado día de playa y olvido.
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