La vida se nos ha pasado a ritmo vertiginoso.
Parece que fue ayer, amigo mío, cuando
disfrutábamos de nuestros paseos por Sevilla,
cuando estabas soltero y tenías más tiempo
para que nos viéramos y lo pasáramos juntos.
Parece que fue ayer cuando hubo tanta amistad
y nuestros diálogos eran siempre amenos
y no había nunca oscuridad en nosotros
y nada era confuso y no existía la amargura,
ni los malos rollos ni las discusiones,
donde respiramos aire puro de fraternidad,
donde nuestras alegrías y nuestros gozos
eran como las más bellas y preciosas canciones.
Parece que fue ayer cuando nuestra amistad,
cuando nuestro compañerismo parecía que sería
eterno y que nada ni nadie lo podría manchar.
Parece que fue ayer todas estas vivencias
tan entrañables y tan maravillosas
y hoy día has impuesto, desde hace más
de dos décadas, el olvido y la ingratitud
y el desprecio hacia mí, sin motivos
ni causas, todo se acabó para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario