Y sucedió que el amor nunca llegó
y quedó como el más desolado desierto.
Nunca pudo ser, no cuajó el romance
que hubiera liberado y salvado mi existencia.
Yo no di la talla, nunca llegué a darla,
me quedé demasiado corto, muy por debajo,
la salud me fallaba, fracasé en los estudios...
mis versos enamorados no lo fueron todo
y me perdí en el abismo oscuro
de la frustración más cruel y absoluta.
Pero no importa eso a estas alturas
de la vida, aquello queda demasiado
lejano. No te arrepientas nunca, hiciste
lo que creías que tenías que hacer, el destino
no podía nunca unirnos, pero nos hemos
reencontrado con la tecnología maravillosa.
A veces el amor no es lo más importante,
a veces el amor no es el mejor tributo
que el poeta puede recibir de la mujer
que ha sido el foco grande de su vida.
Sí, a veces el amor no lo es todo
y existe algo más trascendente, algo
mucho más sublime y quizás más hermoso.
El poeta se siente hoy día valorado,
se leen los poemas excelsos de amor,
se admira y se aprecia y se estima
el arte literario, la belleza de las palabras,
sirve haber trabajado tanto. no ha quedado
ni mucho menos en vano. Se me lee
en todo el mundo, en todo el planeta,
pero las lecturas que más me seducen,
las que más me estimulan y más me encantan
son las de la musa que más me ha inspirado.
No te arrepientas nunca si no me quisiste,
me quieres a través de mis creaciones,
te identificas con todo mi universo artístico
y con eso es más que suficiente, con eso darlo
todo por cumplido y no te arrepientas, insisto,
porque a veces el amor no es lo más importante.
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