domingo, 26 de julio de 2026

EL DESEO DE APRENDER

 Hace ya muchos años conocí a un profesor de la Universidad de Sevilla. Su especialidad 

era la Lengua Española, daba clases de gramática de nuestro idioma en la Facultad 

de Filología de la Hispalense, cuya sede principal está en la antigua fábrica de tabacos,

como muchas personas saben.  Pero este docente tenía la particularidad de que era

nada menos que traductor del japonés, había vivido en su juventud en el país nipón 

y su tesis doctoral titulada "El haiku japonés" apareció publicada en la editorial 

madrileña Hiperión hace ya muchos años. Este docente y yo tuvimos bastantes 

encuentros, unas veces en tertulias y reuniones literarias, otras en la universidad 

y otras en las que coincidíamos por las calles de Sevilla. Fue en uno de los encuentros 

literarios de la antigua librería de viejo El Desván cuando una vez me dijo muy

entusiasmado: "Yo lo que observo en ti es el deseo por aprender que tienes". Este

profesor sabía bastante de mi vida, entre otras cosas. que yo no había estudiado 

ninguna carrera y que era autodidacto. Y sabía también que ni siquiera tenía el

título de bachillerato. Pero el que yo no hubiera pasado por la universidad y que 

me quedará colgado en el instituto sin terminar la enseñanza media no era en él 

motivo para reconocer mi afán y mis inquietudes por querer adquirir conocimientos 

y andar por todas partes con ansias de saber y de aprender, aparte de mi faceta

creativa, que era muy fecunda y no paraba de escribir y de desarrollar una carrera

literaria que crecía imparable. Yo pienso como Francisco Umbral, que decía: "Aquí 

hay que producir por cojones". En efecto, siempre, desde que brotó este maravilloso 

mundo literario en mi vida a los 17 años, he estado enganchado a la escritura y a la

lectura y al estudio. Y así voy a seguir siempre mientras Dios quiera, porque la 

pasión por la cultura y el mundo del intelecto está arraigada fuertemente en las

entrañas de mi mente fértil e imaginativa y yo mientras viva nunca lo quiero dejar.

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