No me importaría escribirte miles de versos,
que brotaran de mi alma cientos de poemas
y expresarte muchas cosas bellas de la vida:
la pasión por los libros, el amor por la cultura,
la genialidad y el valor excelso de los griegos,
de los romanos, de todo el mundo clásico inmenso.
Pasear contigo, a tu lado, con los antiguos,
con Platón y Tales de Mileto, la sabiduría
del extraordinario Sócrates y de Aristóteles, el universo
de la pura y trascendente filosofía. Oh, sí,
alcemos el vuelo con la lechuza, con la Minerva
que nos envuelve con su misterio y grandeza.
Soñemos juntos los dos con todos estos prodigios
y disfrutemos, vibremos, apasionados con Sófocles
y Esquilo y la Orestíada, con Edipo Rey
y toda la fuerza de estas tragedias, con Hipólito
y Medea. Sí, ama conmigo el mundo clásico,
goza conmigo de este paraíso enorme y mágico
y fascinante y sublime de la mejor historia.
Comprende que acertaste en tu camino elegido:
Oh. pasión de los griegos, oh. grandeza de los romanos,
culturas totales que no debemos de perder nunca.
Ama conmigo. con pureza y con sentimiento
lo mejor de la civilización, del mejor Occidente,
siéntete feliz con todas estas maravillas...
Sí, caminemos con la cultura, con el arte,
con la ciencia y la lengua, con los mitos,
con la escultura y la arquitectura, con la celestial
poesía lírica... Yo ahora te canto con el alma,
para que sigas apreciando, para que sigas amando
todo lo mejor del universo en la tierra.
Y para que la poesía la quieras conmigo, con el poeta
y con Alceo y con Safo y con Píndaro,
para que gocemos de los banquetes
del placentero Anacreonte. El poeta, yo,
tu poeta, te invita a hacer otros viajes,
a otros encuentros con los versos y sus encantos.
El poeta quiere viajar contigo con la lírica,
el vate te ofrece este sincero y alegre homenaje.
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