En la sociedad existen estos sabios o expertos en el amor que son los donjuanes. Son
los sinvergüenzas, los profesionales del amor y la seducción, los galanes que
aprovechan su atractivo y que se desenvuelven con gracia para triunfar en sus
conquistas y la mayoría de las veces logran el éxito y gozan y disfrutan y se lo pasan
de maravilla con muchísimas mujeres, cuantas más mejor. Los donjuanes o
sinvergüenzas están dotados de una eficaz y prodigiosa labia, son muy habilidosos
para hablar con mucho arte y genialidad a las féminas y convencerlas en lo que
desean y pretenden de ellas y al final casi siempre triunfan, porque para ellos el
fracaso en estas cosas no existe o fracasan muy poco, porque saben llevarse muy
bien a las mujeres de calle, o sea, a la cama, y hacerlas palpitar de unas jornadas
inolvidables y muy placenteras. Porque además de labia, palique, galantería, etc,
tienen habilidades y excelentes facultades y arte en la cama y saben ejercer los
actos sexuales como nadie, dejan a las gachís absortas y completamente extasiadas
de tanto placer, de tantas gozadas ya para siempre memorables y que nos quiten
lo bailao. Los donjuanes no quieren permanecer mucho tiempo con una misma
mujer, quieren mudarse, quieren ir de flor en flor, quieren la variedad y tirarse
a cuantas más mejor. Claro que no todas van a dejarse atrapar y dejar que se
aprovechen de ellas estos canallas. porque las hay que les ven el plumero, que de
tontas no tienen un pelo y al verles las malas intenciones les dicen: "Hasta aquí
llegaste porque conmigo no te vas a salir con la tuya". Y se dan casos también de
que hay mujeres que se sienten humilladas y despreciadas por estos bribones,
porque cuando están felices con ellos y tienen buenas y atrayentes relaciones, les
dicen: "Adiós y ahí te quedas, que yo quiero variedad y cantidad y no quiero
siempre lo mismo". Entonces hay tías valientes y con energía que le pegan un
guantazo al chulito sinvergüenza que se ha aprovechado de ellas y que después
las ha dejado tiradas como una colilla. Pero estas heroínas se quedan a gusto y
satisfechas y desahogadas porque el donjuán se ha llevado también su parte y
porque el violento bofetón no le ha sentado nada bien y le va a costar olvidarlo.
Una mancha, un desagradable recuerdo en su carrera de conquistas y éxitos. Los
sinvergüenzas suelen ser también muy presumidos y alardean con mucho orgullo
a los demás hombres de sus numerosos polvos con las tías, de cómo las seducen y
se las llevan al catre y de las orgías y enormes lotes de follar que se pegan. De cómo
saben disfrutar de la vida y a vivir que son dos días, pero con cuantas más folladas
en el cuerpo, mejor que mejor. Y estos miserables se entretienen en humillar y
ofender a antiguos conocidos y decirles con mofa y escarnio que ellos no se comen
ninguna rosca con las hembras y que andan de vírgenes por la vida y que a estas
alturas no lo han probado y que no conocen lo mejor de la vida y ja, ja, ja...
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