"Ser agradecido es una gran virtud. Pero serlo por todo lo alto y sin quedarse corto. Las
buenas y generosas acciones de los demás hacia ti se merecen toda la gratitud del
mundo". Esta cita de mi autoría refleja una realidad que debería de darse mucho,
muchísimo más en las personas. Hay que ser agradecidos, pero serlo de manera
exagerada, hay que corresponder todo lo que podamos a ese amigo que te ha brindado
su apoyo o ha tenido un gesto excelente aun sin uno pedírselo o insinuarselo. Cuando
alguien hace una maravilla contigo, debes tú de hacer maravillas con él, todo lo
agradecido que seas se lo merece y el cielo también te lo agradecerá. Porque
Cervantes escribe que de desagradecidos está lleno el infierno. Por ello, qué mejor
que saltarse esas reglas de tanto desagradecimiento y tratar de tener una actitud
contraria, que es de las mejores virtudes que existen, la gratitud inmensa hacia el
gesto o la conducta admirable que te tenga otra persona. Las grandes acciones de
una persona hacia otra son muy poco frecuentes en la vida, esto se da muy
escasamente; por eso, si nos hacen algo así de hermoso, qué mejor que desvivirse
en gratitud y cariño y generosidad hacia ese colega que te ha beneficiado o
producido una alegría o satisfacción. Otra cita mía dice lo siguiente: "Recibir
gratitud es siempre hermoso y produce una gran satisfacción. Eso indica que vas
por buen camino y quieres volver a recibir reconocimiento por otros buenos gestos
hacia los demás". Una persona con buen corazón, que ha nacido con el don de ser
generoso con los demás, a veces hasta altruista, si es bien correspondido como
tanto se merece, siempre encontrará más ánimos, ilusión o impulsos para seguir
siendo como es respecto a sus semejantes.