lunes, 5 de octubre de 2026

EL TRABAJO

 "Ganarás el pan con el sudor de tu frente". "Trabaja en algo. para que el diablo te 

encuentre siempre ocupado". "Si todo el año fuese fiesta, divertirse sería más aburrido 

que trabajar" (Shakespeare). "No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad 

para descansar". (Teresa de Calcuta), "Ama el trabajo y no dejes que nazca la mala

hierba de la ociosidad" (William Penn). "Encuentra la felicidad en el trabajo o no 

serás feliz (Palinurus). "Un hombre feliz es aquel que durante el día por su trabajo 

y de noche por su cansancio no puede pensar en sus cosas" (Gary Cooper). Estas son

algunas frases que me han gustado sobre el trabajo. Trabajar, algo necesario y

fundamental en la existencia humana, porque es lo que mueve el mundo y hace que 

podamos sobrevivir y que la vida evolucione mejor; a más trabajo, cuanta más y

mejor gente trabajadora haya, tanto más positivamente evolucionarán las sociedades 

y todo será más próspero y feliz. Para san Josemaría Escrivá, el trabajo profesional 

es algo tan importante y necesario, que el que lo hace con honradez, esfuerzo y

disciplina tiene un camino en su vida para alcanzar la santidad. Yo, personalmente,

admiro ante todo a las personas trabajadoras, a las que carecen de indolencia y

currelan bien siempre que haga falta. Sea en lo que sea, pero que no duden ni se

escaqueen a la hora de tener que hacer un trabajo y la vagancia la dejen fuera de su

vida en todo momento. Prefiero a un Pablo Picasso que trabajaba doce horas diarias

y derrochaba todo su talento artístico a lo salvaje, aunque luego fuera una persona 

cruel y dañina, que a un simpático, cariñoso y buena gente que sea un perro, un 

perezoso que busque en todo momento no hacer nada o hacer lo menos posible.

Un vividor muy amable o un bonachón de lo más gandul: esos sí que no merecen

la pena. Hay que trabajar ante todo y aportar a la sociedad, aparte de los defectos 

y virtudes que se tengan. Pero la virtud del trabajo es la más grande virtud y quien

es muy trabajador, tiene mucho ganado para el cielo. Decía Francisco Umbral que 

este es un país de vagos y llevaba razón. No somos trabajadores como los alemanes 

y otros pueblos. Aquí hay muchos gandules, demasiados, debería de haber muchos,

muchísimos menos y trabajarse más de lo que se trabaja. Así de claro. Un tipo que 

conocí resulta que decía que tenía problemas de dislepsia. Y a consecuencia de esta

discapacidad psicológica no trabajó nunca y acabó buscándose una paguita. Yo la

verdad es que no sé dónde tenía este hombre la minusvalía psíquica, porque al

hablar con él desbordaba inteligencia y sabiduría y razonaba estupendamente.

Pero además era culturista y de los muy disciplinados. Hacía pesas todos los días 

y tenía un cuerpazo enorme, una fortaleza física impresionante. Este hombre se

reventaba de hacer esfuerzo en darle culto a su cuerpo y para eso no se encontraba 

discapacitado. O sea, estaba discapacitado entonces para trabajar en una empresa de

portes, por ejemplo, y emplear todo su poderío físico en hacer algo útil y ganarse un

sueldo honrada y dignamente? Pues está claro que tenía capacidad sobrada, tanto 

física como psicológica, para hacer portes y, por supuesto, para otros trabajos. Pero 

era mejor para él emplear el tiempo en ocio y en hacer unos esfuerzos en musculatura 

que suponen un sacrificio enorme. Mejor eso que trabajar. Desde hace mucho tiempo,

hay juventud que se queda dependiendo de los padres y no busca trabajo y cuando los

progenitores fallecen les coge ya siendo maduritos y a lo que aspiran no es a trabajar,

únicamente a buscarse una pensión y así no hacer nada y a dedicarse a pasarlo bien 

o a estar sin hacer ni el huevo. Y al final lo suelen conseguir y que trabajen otros,

porque desde hace mucho tiempo los gobiernos, con sus políticas corruptas e injustas,

facilitan y resuelven la vida a muchísimos holgazanes. "No se les deben dar pagas a

los gandules vividores, si no quieren trabajar que se mueran de hambre y de asco".

Las pensiones por discapacidad solo se deben reconocer a personas con una gran

invalidez, o sea, enfermos que tengan incapacidad absoluta para cualquier profesión 

un oficio. Pero ahora resulta que aquí hay pagas para todo tipo de personas. Y para 

muchos vividores vagos que están plenamente aptos para currelar. Y así nos va a ir

de bien, porque esto supone una ruina para los países y una quiebra total de los

sistemas estatales y una tragedia total.

MI EVOLUCIÓN CREATIVA

 A lo largo de mi dilatada carrera literaria de más de cuarenta años, mi trabajo o

actividad creadora ha experimentado una evolución. En efecto, en el transcurso 

de tanto tiempo mi proceso intelectual o artístico no ha sido lineal. Mi capacidad o

facultades para escribir, para producir obras literarias, se ha incrementado de 

manera prodigiosa a partir del año 2020. Nunca como en este periodo de tiempo yo

he escrito tan rápido y con tanta eficacia y gozo y relax. La inseguridad o el miedo a

escribir, ese malestar o tensión que me entraba cada vez que me iba a poner a

trabajar, me ha desaparecido. Ahora, misteriosamente, lo que me ocurre es todo lo

contrario: me pongo siempre con ganas, con deseos, con ilusión, con bienestar y

placer. Ya metido en el acto de la creación, lo hago con facilidad, sin tener que pensar 

tantísimo como antes, sin apenas tachar y hacer correcciones, me salen todos los

escritos que redacto como yo quiero, o mejor incluso, sean del género que sean

o sean de la naturaleza que sean. Tengo en la actualidad 59 años y desde principios 

de 2020, mi destino literario ha cambiado de rumbo, infinitamente para mejor, 

a Dios gracias. Como yo escribo en la actualidad, no lo he hecho así de extraordinario

jamás durante bastante más de tres décadas. El trabajo literario ha sido toda una 

vida muy sacrificado para mí, muy duro, de mucho esfuerzo y tensiones, aunque a

pesar de estas dificultades he tenido la virtud de superarme, me costara lo que me

costara, sufriera lo que sufriera. Hoy día no tengo que sufrir para hacer libros de

todo tipo. Y siempre tengo presente a san Antonio de Padua, porque como yo soy

persona de mucha fe cristiana y me he encontrado con la ayuda muy evidente de

mi santo literario, pues nada, a seguir creyendo siempre en él y a estarle muy

agradecido siempre por todos los prodigios creativos que hace conmigo.

DEMASIADOS INVENTOS

 El tema del libro electrónico, que se puso de tan rabiosa actualidad hace años cuando 

apareció y que fue muy bien acogido y se siguió con mucho interés y abundancia de

ventas, hoy día parece que ha caído bastante y los lectores han vuelto a los libros de

 papel, a los libros de toda la vida. Yo lo mismo lo puedo aclarar por mi propia

observación. Mi editora y amiga, quien también es librera, me comentó que el nivel

de ventas de e--book se había reducido muchísimo. Y de esto hace ya unos cuantos de

años. Vaya usted a saber cómo está el panorama ahora. Mientras que hace años se 

veían en los autobuses y el metro y en los bares y en otros lugares a gente leyendo

libros electrónicos, desde hace bastante tiempo estoy comprobando que cuesta ver

a alguien con un libro electrónico. Casi todo el mundo que veo con libros, son de

papel. Las personas se han hartado de modernidades y de inventos --con tal de

inventar ya que se invente de todo, el caso es inventar, sea más útil el invento o

menos, guste más o guste menos--, y en este caso se ha vuelto a nuestros libros de

toda la vida. Se acabó eso de toparse con pantallas por todas partes. Las librerías,

por otro lado. he observado cómo siguen para adelante --al menos en mi ciudad de

Sevilla, hasta donde yo alcanzo a comprobarlo mejor--, por lo que esto quiere decir

que la fiebre de los e--book ya no les afecta para que sus negocios sigan funcionando 

y que sus establecimientos no cierren. Hay quien se cansa de inventos nuevos y yo

creo que en este caso está ocurriendo. Los lectores están ya mucho más por sus libros 

de papel, porque nada decora mejor una casa como unos buenos libros, como una 

hermosa y bien ordenada biblioteca. Quién a estas alturas no cree en la agradable 

compañía y el placer inmenso de acariciar lomos, de manipular y colocar y ordenar 

libros y hojear sus páginas, olerlos, contemplar sus ilustraciones, subrayar lo que 

más interese recordar o hacer anotaciones en los márgenes, etc. Los que se crean

que todo el encanto y la hermosura que es vivir el día a día con la compañía de una

confortable biblioteca se puede cambiar por un aparatito de plástico con un millón 

de libros electrónicos dentro, es que no tiene ni remota idea de lo que es realmente 

un libro y lo que significa y toda la magia y el gozo que transmite a nuestras vidas.

domingo, 4 de octubre de 2026

DESCUBRIR LA LECTURA

 Siempre es hermoso descubrir una actividad nueva, pero doblemente fascinante si se

trata de una ocupación virtuosa que enriquece el espíritu y nos hace la vida más 

ilusionante como es el mundo de la lectura y de los libros. Hay quien se aventura al

universo de la cultura tardíamente, porque para encontrarlo, como en tantas otras

realidades de la vida, no hay fijada una edad. Me viene a la memoria la sobrina de un

amigo mío, que nunca había sido una persona que le interesara la lectura, porque lo

único que había leído es lo que le mandaron por obligación en su época de estudiante

y nada más. Toda una vida sin leer ni un libro y ya con cerca de los cincuenta años,

le vinieron las musas lectoras y se enganchó a esta pasión intelectual pero de una 

manera muy intensa. Todo lo que no había leído durante décadas lo iba a leer 

vorazmente tras la afortunada iniciativa o impulso que. sin duda, le transformó la

vida de una manera muy feliz, provechosa y enriquecedora. En mi caso particular,

la realidad fue parecida, pero algo distinta. Yo fui un pobre lector durante mi infancia 

y adolescencia, el leer en mi vida fue a rachas y me cundía poco. Pero cuajó en mí no

la lectura por derecho, como a esta chica antes mencionada, sino la escritura, porque 

comencé una carrera literaria con mucho nervio e intensidad, trabajando fuerte desde

un primer momento. Y así sigo en la actualidad, produciendo a destajo, quizás en los

últimos tiempos con más fecundidad que durante toda mi vida literaria anterior. Pero 

eso sí, lo mismo que he escrito mucho, he leído también, las dos actividades se tienen

que compatibilizar en la vida del literato. porque una depende de la otra. El escribir 

sin una buena formación lectora, no conviene. pero si lees demasiado y no dejas 

espacio para la creación, tampoco es interesante. Se deben dosificar con el mayor

acierto posible estos dos nutrientes en la existencia del artista. Pero lo que a mí me

sucedió fue algo peculiar. Yo fui un desastroso lector, de lo más cortito, pero al brotar

en mi realidad adolescente la pasión por escribir y aventurarme en la vida creativa 

para siempre, me llevó de inmediato a la dicha de leer, al gozo por adentrarme al

contenido de los buenos libros. Y toda una larga etapa transcurrida, cercanos ya los

cuarenta años de vida literaria, tanto la escritura como la lectura, han sido las 

principales razones de mi vida.

viernes, 2 de octubre de 2026

SUEÑOS EN LA INFANCIA

 Qué es la infancia si no los sueños y la mejor magia de la vida? Yo la verdad es que 

tuve una infancia muy dichosa y afortunada, mis vivencias tanto en Sevilla en la

barriada de Tablada, como el año que viví en Málaga, fueron algo único en felicidad 

y es una etapa que me dejó huella para siempre, pues no la olvidaré nunca. Pero 

esta época mía infantil, claro, al no ocurrirme ninguna desgracia o contratiempo y

pasármelo tan bien, tanto en los colegios donde estudié, como en las calles donde 

jugué y disfruté con los amigos de entonces, pues lo cierto es que fue un mundo

maravilloso. No me podré quejar nunca, todo lo contrario, de la realidad que me 

tocó vivir durante mis primeros años de vida. Por otro lado, Málaga fue para mí en

aquel año que viví allí un auténtico paraíso. Eso de irnos a la playa de la capital en

el barrio de HUELIN, hacer excursiones toda la familia por las ciudades de la Costa 

del Sol, con todos sus atractivos turísticos y recorrer tantos lugares hermosos y gozar

de sus deliciosas comidas en sus bares y restaurantes, montarnos mi hermano y yo

en el burrito--taxi de Mijas pueblo, disfrutar de jornadas fabulosas en el parque de

atracciones Tívoli, que lo inauguraron ese mismo año, bañarnos en las limpias y

concurridas playas de las preciosas localidades de la Costa del Sol, observar el

ambiente tan internacional de extranjería que se respiraba... Yo, por ejemplo, fui

mucho de saludar con simpatía a los extranjeros y mi padre siempre me dijo que me

daba mucho arte para demostrarles cariño, hasta el punto que hubo muchos de ellos

que me obsequiaron dándome dinero. Málaga en mi infancia fue un mundo de 

ensueño, de placeres, de alegrías, de sensaciones puras y atrayentes que quedaron

para siempre en mi vida. También lo fue Sevilla en el barrio donde disfruté jugando 

con la pandilla de amigos y en el colegio donde estudiamos, aquello fue también algo

hermoso y bonito. Ir al colegio era atrayente en Tablada. porque además era un buen

colegio y no había malos rollos ni malestares con los compañeros. Además de todo

este panorama positivo de los lugares con tanto encanto en los que transcurrió mi

infancia y que las relaciones fueron estupendas y que no me ocurrió, a Dios gracias,

ningún percance grave ni me pasó nada negativo que me fastidiara mi universo 

infantil, hay que tener en cuenta también que la vida desde la mentalidad o la visión 

de la niñez se contempla o se siente desde una óptica o realidad más hermosa y tierna

y fascinante que cuando ya eres adulto. El concepto o el sentimiento de la vida es

mucho más dulce y entrañable durante los años infantiles que siendo ya mayor. El

mundo onírico, las sensaciones de la mente de un niño son más gratificantes y se

observa y se palpita la vida con más belleza y encanto que en toda la existencia 

posterior. Mis sueños infantiles fueron muy abundantes y diferentes, de lo más 

preciosos y gozosos que puede sentir una persona, por eso hoy día pienso que aquello 

fue lo mejor de toda mi existencia para siempre.

jueves, 1 de octubre de 2026

PREOCUPACIONES

 Ocurre en esta vida muchas veces que le damos demasiada importancia a las cosas 

que nos pasan en nuestra cotidianidad. Y son situaciones o detalles insignificantes o

sin ser para tanto desasosiego, los que nos provocan infelicidad, angustia o sinvivir.

Yo pienso que siendo más inmaduros, o sea, en nuestros años más jóvenes, esto es

una realidad más frecuente. Nos preocupamos, nos inquietamos y nos obsesionamos

más cuando estamos verderones o inexpertos ante los aconteceres de la vida. Una 

persona que ha vivido bastante y se ha llevado palos y repasos a lo largo de los años,

yo creo que tiende a amortiguar mejor las realidades negativas o desagradables que 

se le presentan en el día a día o en el mes a mes, según se den los casos en cada cual.

Yo todo lo que he manifestado ahora lo digo por mi experiencia propia. Cuando yo

era mucho más joven le daba más importancia a las cosas espinosas y lo llevaba todo 

mucho peor que ahora que soy caballo más viejo y suelo pasar más de las personas 

con sus comportamientos miserables o estúpidos o injustos. Ahora lo llevo todo

mucho mejor y vivo mucho más a gusto sin hacer apenas caso a las cosas de la gente,

porque la sociedad está tóxica, infectada y contaminada. Y como te disgustes y te

tomes a pecho las actitudes y los vaivenes del personal, entonces se vive fatal, porque 

la mierda en la gente está presente cada dos por tres, aquí toda la peña está preparada 

para dar el zarpazo lo peor posible a todo el que se le cruce por el camino y se le

apetezca darle un buen refregón o tostonazo. La vida se compone de todas estas tristes

realidades, personas bondadosas, sensatas y respetuosas se encuentran pocas o muy

pocas en la existencia. Por eso lo mejor, lo más apropiado, lo más saludable y 

conveniente es pasar de todas las cagadas del personal e ir a tu rollo y a tu vida lo

mejor posible y evitar ser dañado y caer en preocupaciones o malestares por cosas

que realmente no merecen la pena y que proceden de gente que tampoco merecen

la pena. Así de claro.

LECTORES ACTUALES

 Desde hace varios años, o sea, en tiempos más bien recientes, vengo observando algo

que es una nota común y dominante en las librerías y no se puede decir que solo en

algunas o en bastantes: estoy que voy a contar sucede en todas. Lo he comentado con

muchos libreros ya y todos coinciden en lo mismo y no hay excepciones. O sea, que 

no hay ni un solo librero que me haya dado otra versión más positiva o halagüeña 

sobre el tema de las ventas de los libros en la actualidad. El asunto es que los lectores 

de hoy visitan las librerías con las cosas muy claras de lo que les interesa comprar.

Compran el libro que alguien les ha recomendado o bien el más famoso o divulgado

o que está de rabiosa actualidad o alguno que surja que les interese el tema en especial

o bien por otra causa particular y se acabó. Fuera de esos cánones que se tienen fijados,

a los lectores de hoy en día les dan igual los demás libros expuestos en los estableci--

mientos y suelen pasar bastante de ellos. La amplia y variada oferta editorial no les

 interesa o poco o nada. Ah, y como el autor puesto a la venta sea un desconocido, 

pues nada, directamente ni cogen el libro y que lo lea otro, quien le dé la gana de

descubrirlo, no se molestan en curiosearlo y no dan oportunidades a quienes buscan

transmitir nuevas obras y que no se quede todo para los mismos. Y cuando un joven

escritor sí consigue vender y tiene éxito y a este le hacen caso, normalmente es 

porque el libro se lo ha publicado una empresa editorial fuerte y lo ha distribuido

y difundido hasta los últimos rincones del país y se le ha dado una publicidad y un

marketing enorme y el volumen en cuestión ha sido apoyado y mimado y tratado

con unas campañas espectaculares. Así se dan más opciones para que la novatada

no se pague y los lectores sí apuesten por leer a la nueva promesa de la literatura.

Claro, que si el nuevo autor además escribe bien y el libro le ha salido redondo, 

pues entonces el éxito está garantizado y ya hay un escritor en el que los lectores 

depositen toda su confianza en los futuros libros que publique. Pero eso es así, por

supuesto, si este autor ya dado a conocer y que tan felizmente ha triunfado es un

literato con oficio y no una flor de verano. Que casos como estos últimos también 

existen, desgraciadamente para el mundo de la cultura. Pero volviendo al tema de

las ventas en las librerías, esto que he contado antes no pasaba hace muchos años.

Entonces la cosa era diferente. Yo lo pude comprobar en los años ochenta sobre todo.

En aquella época, los lectores tenían otra actitud. Eran lo que se les llama "ratas de

librerías", porque cuando visitaban estos establecimientos no era para hacer lo que 

hacen hoy. Se ponían a mirar y a buscar y a profundizar en todo el ofertado. pero no

solo observaban todas las novedades sino que se ponían a mirar por las estanterías 

y no paraban de curiosear y de interesarse por todo tipo de libros, de diferentes 

géneros y les importaba un pimiento que el autor fuera desconocido o el libro poco

vendido o divulgado. Estos lectores eran los auténticos de verdad, porque muchas 

veces compraban libros que de ser hoy en día, no compraría nadie. Y daban 

oportunidades a los escritores más desconocidos y el nivel de ventas entonces era

mucho más elevado y se leía mucho más y más variado. Y estas "ratas de librerías"

abundaban entonces, porque yo lo pude comprobar muchas veces durante aquellos

ya lejanos años.