Tengo buenos recuerdos de los dos primeros colegios en los que estudié durante mi
infancia. El primero fue en el barrio de Tablada en Sevilla. Y el segundo en Málaga,
pues estuve viviendo un año allí (1972--1973). De ninguna de estas dos escuelas me
puedo quejar en nada, porque eran lugares donde la enseñanza transcurrió siempre
con normalidad. Pero llegó el tercero en Sevilla, a la vuelta de Málaga, donde todo
cambió estrepitosamente, aunque todo el infierno vendría en este polémico centro
algunos años después. Mientras tanto, la situación puede decirse que fue normal,
no tuvo nada que ver con la que se formó para disfrute y divertimento de unos y
para dolor y angustia y sufrimiento de otros. Porque cuando llegaron los años
de plomo al colegio sevillano --al que el señor director le puso el nombre de
Academia-- aquello más que ir a aprender era recibir hostias y patadas y guantazos
y guarradas y escupitajos y pitorreos, insultos, mofas y ridiculizaciones... Y putadas
y descalabros y salvajadas de lo más infrahumanas que imaginarse pueda una
persona. Porque tal y como se padecieron estas increíbles experiencias dramáticas,
eso solo queda para los que de verdad lo sufrieron, como por ejemplo yo. que me
vi hace muchos años en la necesidad de testimoniar en un libro lo que fue la vida
en el colegio más corrupto y desastroso y conflictivo e injusto e ilegal de toda la
historia de la humanidad. Y el que tenga curiosidad cuando lea este ensayo de
conocer la peculiar historia de lo que pasó en esta escuela en los años setenta,
pues que busque hacerse con este libro, que se va a enterar bien de lo que es un
auténtico culebrón estudiantil. Esta obra mía se titula "El colegio" y está en muchas
bibliotecas de España y con el título "La academia", actualmente en venta en varias
plataformas digitales, para todo el que le interese comprarla. "La academia" es otra
versión ampliada y corregida. Todo el que se aventure a leerla se va a encontrar
con un mundo único e irrepetible en la historia de la enseñanza.