viernes, 24 de julio de 2026

TRISTEZA DE AMOR

Todos hemos padecido en la vida tristezas por el amor. Por el amor que no se alcanza,
por el amor no correspondido, por el amor que se pierde y que se nos queda frustrado 
para siempre. Existe otra tristeza de amor y es por la crisis o inestabilidad en una
relación de pareja, por la ruptura de relaciones y el fracaso en un noviazgo o en un
matrimonio. Pero a estas tristezas de amor no me voy a referir ahora en este ensayo.
De lo que voy a hablar es de la tristeza por el amor que no se puede disfrutar por los
sueños y anhelos tan grandes que se tienen hacía una persona y que no se consiguen
ver realizados por el rechazo total de ese ser tan querido y admirado y ansiado, que
no corresponde a tu llamada y es contrario a toda relación y no hay éxito en el amor.
El enamoramiento intenso, el obsesivo, los sentimientos y las pasiones más fuertes,
intensas y descontroladas, la maquinaria del mundo onírico, del amor platónico, en
el que idealizas una dulzura o maravilla romántica que al final resulta utópica y
queda en lo imposible. Todo esto que he dicho yo lo viví --lo sufrí-- siendo joven, en
mi primera juventud cuando era estudiante. Y todo fue muy doloroso, terriblemente 
duro y cruel y lastimoso. Yo no sé otras personas cómo lo han llevado esto o lo llevan
en su vida amorosa, pero en aquel tiempo, yo lo padecí de una manera desgarradora
y atormentadora. El quedar rotunda y definitivamente rechazado y tumbado, el no
conocer y saborear las mieles del amor más extraordinario que yo podría recibir y
darle a esa mujer que era el centro absoluto de mi vida de entonces, significó una
angustia y amargura que marcó esa etapa de mi existencia. Y que está en mi 
memoria para siempre, aunque aquel dolor no me haya afectado lo más mínimo 
en toda mi vida posterior y esa mujer no haya significado nada en toda una vida
transcurrida. En aquel año 1986, que ya queda demasiado lejano en el tiempo, me
pasé la Feria de Abril sevillana más amarga y triste de todas las que he conocido, 
de soledad, frustración y desolación extremas. No mucho después, en la televisión 
de entonces, emitían una serie por las noches de Alfredo Landa: "Tristeza de amor".
La música de esta serie era la canción de Hilario Camacho que tenía en mismo título.
Y yo. descorazonado y abatido. la escuchaba y. a veces, veía la serie. La canción de
Hilario reflejaba justamente mi situación terrible de la época:

                                                   Tristeza de amor, un sueño cruel,
                                                   jugando a ganar, has vuelto a perder...
                     

EL TIEMPO

"El tiempo es un tesoro muy valioso que hay que saber aprovechar". Esta cita mía es
algo de lo muchísimo que se puede decir sobre el tiempo, porque el tiempo no se
debe dejar pasar sin sacarle partido y obtener sus frutos y recompensas. Napoleón 
dijo que cada hora perdida en la juventud es una probabilidad de desgracia para
el porvenir. Y yo pienso que es así, pues Cervantes murió escribiendo y le faltó tiempo 
para escribir mucho más. Todo lo que pudo escribir siendo más joven, que lo invirtió 
en su carrera militar, luego no le dio tiempo a hacerlo en su vejez porque le llegó la
enfermedad y la muerte. Yo pienso que el tiempo hay que aprovecharlo todo lo que 
se pueda, hay que trabajar y ser constante y hacer muchas cosas y cuando se es joven
y se tienen más facultades, energía o capacidad, saber extraerle a la vida esos 
rendimientos que otorga la juventud. Un mecánico de coches que conocí, hablando 
con él de mis actividades literarias, me insistió en el tiempo muchas veces, me dijo
que es algo importantísimo y para mí labor de escritor mucho más. El tiempo se 
pasa y si no te empleas bien en hacer todos tus proyectos y ambiciones, pierdes o
puedes perder mucho de lo que puedes aportar con tus creaciones. Sobre toda esta
realidad fundamental del tiempo me insistía una y otra vez este hombre, que no se
me escapara el tiempo sin trabajar y aprovecharlo y sacarle su jugo. Muchas veces 
me he acordado de lo que este amigo me decía sobre el tiempo, me lo dejó muy claro.
El tiempo no se nos puede pasar sin obtener de él una buena tajada, cuanta más 
mejor. Y así es, en mi vida presente de escritor me interesa explotar el tiempo y
producir obras literarias, porque no se sabe lo que podemos estar aquí y todo el
tiempo que se pierda en no hacer nada o hacer poco es resultado de no aportar 
obras creativas, porque todo el que tenga capacidad para hacerlas debe realizarlas
y que queden en la historia de la literatura para siempre.

LAS AMISTADES PERDIDAS

Cuando uno ha vivido ya muchos años, como es mi caso, asaltan los recuerdos de los

amigos que se perdieron para siempre. Yo a estas personas que estuvieron muy

presentes en mi vida, unos más, otros menos, pero todas muy importantes en mi

realidad de entonces, las rememoro en positivo en cuanto a que enriquecieron y

aportaron valores y vivencias que en mí ya quedan para siempre. Fueron grandes 

amigos en aquellos tiempos ya lejanos, pero aunque quiso el destino --y quisieron

ellos-- que toda la fraternal relación que teníamos de mucho tiempo se fuera al

garete para todos los restos, siempre dejan huella y una memoria especial. No fueron

personas comunes, unos conocidos cualquiera, amigos de trámite o de tránsito,

fueron seres muy apreciados y estimados, con los que cultivé la amistad y el afecto 

y el apoyo y el compañerismo, etc. Y en algunos casos la relación duró toda una vida,

y, aunque en otros no fuera tan dilatada, el tiempo que estuvimos hermanados fue

muy intenso y de una solidez total. En este ensayo no me voy a referir a algunos 

grandes, muy grandes, amigos que perdí a causa de la muerte. La muerte me los

arrancó de mi vida pero en este caso han sido muy pocos. Los colegas perdidos han

sido. en su mayoría, porque ellos un buen día quisieron dejar de serlo. Sin motivos,

sin razones algunas. nunca hubo peleas ni el más mínimo mal rollo. En otros casos,

por insignificancias o  nimiedades de lo más absurdas o irracionales, que es 

impropio de personas de la talla de ellos, al menos del talante estupendo y genial

que habían una y otra vez demostrado conmigo. Pero son paradojas que tiene la

vida, son realidades incomprensibles que por más vueltas que le dé uno, no acertará 

a explicarse nunca. El ser humano es muy complicado, muy contradictorio, muy

misterioso... y también muy miserable e injusto.

jueves, 23 de julio de 2026

EL HUMOR

"El humor es de las cosas mejores que tiene la vida, nos hace vivir más plenamente 
y disfrutar; con el humor presente en nuestras vivencias sentimos que la felicidad 
existe". Con esta cita mía pretendo dar una visión general de la importancia de esta
realidad tan positiva y saludable y tan adecuada y necesaria en el ser humano. Con 
el humor chispeando en nuestra realidad cotidiana, cuantas mas veces mejor, la
vida merece mucho más la pena. "El humor es algo maravilloso en la vida, que se
debe buscar cuantas más veces mejor. Y aunque sea difícil tener arte para encontrarlo,
intentemos muchas veces probar suerte". Con esta otra frase mía trato de dar más 
contenido a esta magia y encanto de la vida. Y en esta otra añado algo más: "Una 
persona con arraigado sentido del humor, que haga reír y pasarlo bien a las personas 
de su entorno y demuestre su arte gracioso con frecuencia, es alguien que tiene el
cielo ganado". En efecto, el humor es importantísimo en nuestras vidas y cuanto más 
abunde. mucho mejor para todos. "Las personas graciosas y simpáticas contribuyen
al bienestar y felicidad de los demás". Existe una variante del humor, que es el humor
negro, pero este humor resulta descafeinado y no es el humor que a todos nos gusta
y agrada. Es un humor un tanto especial, que a veces resulta bastante desagradable 
y no parece que fuera humor. Y el hacer humor y buscarlo a costa de otra persona y
que todos los que están presentes se rían y disfruten por la sátira y la mofa humillante
del comediante de turno y la persona afectada sufra por sus ataques y numeritos, yo
lo considero también humor negro. O bien un humor malicioso. perverso y a mala
leche que, si bien sirve para que el personal presente goce y se lo pase a lo grande, 
el que la víctima padezca de lo contrario y se vea herida, yo pienso que es un humor 
insano, cruel  y que no merece para nada la pena.

A VECES EL AMOR NO ES LO MÁS IMPORTANTE

Y sucedió que el amor nunca llegó 

y quedó como el más desolado desierto.

Nunca pudo ser, no cuajó el romance

que hubiera liberado y salvado mi existencia.

Yo no di la talla, nunca llegué a darla,

me quedé demasiado corto, muy por debajo,

la salud me fallaba, fracasé en los estudios...

mis versos enamorados no lo fueron todo

y me perdí en el abismo oscuro 

de la frustración más cruel y absoluta.

Pero no importa eso a estas alturas 

de la vida, aquello queda demasiado 

lejano. No te arrepientas nunca, hiciste 

lo que creías que tenías que hacer, el destino 

no podía nunca unirnos, pero nos hemos 

reencontrado con la tecnología maravillosa.

A veces el amor no es lo más importante,

a veces el amor no es el mejor tributo

que el poeta puede recibir de la mujer

que ha sido el foco grande de su vida.

Sí, a veces el amor no lo es todo

y existe algo más trascendente, algo

mucho más sublime y quizás más hermoso.

El poeta se siente hoy día valorado,

se leen  los poemas excelsos de amor,

se admira y se aprecia y se estima

el arte literario, la belleza de las palabras,

sirve haber trabajado tanto. no ha quedado

ni mucho menos en vano. Se me lee

en todo el mundo, en todo el planeta,

pero las lecturas que más me seducen,

las que más me estimulan y más me encantan

son las de la musa que más me ha inspirado.

No te arrepientas nunca si no me quisiste,

me quieres a través de mis creaciones,

te identificas con todo mi universo artístico 

y con eso es más que suficiente, con eso darlo

todo por cumplido y no te arrepientas, insisto,

porque a veces el amor no es lo más importante.


sábado, 27 de junio de 2026

UNA AMISTAD VERDADERA

Hay personas excepcionales que dejan una grata y maravillosa y entrañable 

y feliz huella para siempre. Hay seres extraordinarios como fue mi gran amigo

José Luis del Castillo, cuya relación fue siempre fraternal, intensísima, de un

aprecio y una estima y un respeto y una admiración del uno hacia el otro como

yo creo que nunca se ha dado en las relaciones humanas y si se han dado algunos 

otros casos a lo largo de la historia, habrán sido muy pocos, se contarán con los

dedos de la mano. Con José Luis hubo muy escasas discusiones y malos rollos

jamás. José Luis derrochaba simpatía y sentido del humor con los demás, carisma

y alegría, que manifestaba con mucha frecuencia: era la bondad y la santidad

personificadas. De hecho, yo en un ensayo que escribí titulado: "Los santos:

personas extraordinarias",  digo de él que tenía muchas actitudes propias de

los santos. José Luis no será nunca beatificado ni canonizado, pero pasó por la

vida dejando una huella similar a la de esas grandes personas que sí lo fueron.

Muy religioso. muy creyente, muy amante de Dios. de la Virgen y de todos los

santos por encima de todo en la vida, vivió entregado a la fe y a las Iglesias, que 

no dejaba de visitar casi a diario, todo lo que podia, porque para él el Señor era

antes que todo y siempre lo tuvo presente en su vida. Una vida cristiana a la que 

supo sacarle rendimiento siempre, porque fue querido y admirado por todo el

mundo, no solía tener broncas o malos rollos con nadie. Y si en algo o con alguien

cometiia algún error o falta, enseguida iba a la Iglesia y se confesaba y pedía 

perdón por esa actitud o detalle que hubiera tenido feo. Pero qué pocos casos

o situaciones se dieron así en la vida de José Luis del Castillo, una vida ejemplar 

como pocas se han dado en este mundo. José Luis no paraba de decirle a sus amigos,

como era mi caso, a las personas más cercanas en su vida: "cualquier cosa para lo

que me necesites, llámame y cuenta conmigo". Y así fue, lo decía y lo cumplía.

Y conmigo lo hizo a rajatabla las dos veces que lo necesité, porque como yo por

entonces estaba solo, cuando me vi en dos situaciones que me hacía falta ayuda, lo

llamé y este gran amigo, al pie del cañón, estuvo para apoyarme y echarme una

mano. José Luis le tenía mucho rechazo a la lluvia, los aguaceros los llevaba

muy mal y no solía salir a la calle los días de mal tiempo. Cuando yo una vez me

vi con una gastroenteritis y necesitaba bebida de Aquarius para aliviarme, resulta 

que esa tarde estaba diluviando, una lluvia de estas violentas que te dejan hecho 

una mierda, pues al llamar a José Luis no se lo pensó y cogió el impermeable y el

paraguas y se echó a la calle con la que estaba cayendo y me compró las bebidas 

y me las trajo a mí casa y cuando le dije que se las iba a pagar, no me dejó que lo

hiciera y estuvo acompañándome varias horas en mi hogar a ver si se me pasaba

el malestar y haciéndome la tarde-noche agradable y feliz. En otra ocasión, estando

yo en la consulta de una psiquiatra, comenzó a darme un ataque de ansiedad y a la

vuelta, en mi casa, me seguía afectando y no mejoraba. Entonces llamé a José Luis

y le dije que me tenía que ir a urgencias al hospital y que si me podía acompañar. 

No lo dudó y se vino para mí casa y nos fuimos para el hospital y estuvimos allí 

mucho tiempo, lo menos dos horas y él allí dándome ánimos y haciéndome la

situación lo más agradable que pudo. José Luis del Castillo, enfermo de epilepsia,

al que los médicos no le daban en la época ni veinte años de vida, por las crisis

tan graves que le afectaban, pues tuvo hasta quince ataques epilépticos en un día,

me insistía una y otra vez que en todo lo que me necesitara que lo llamara,

--esto ya he contado que se lo decía a muchas personas--. Siempre en su afán de

ayudar a los demás y auxiliar al amigo que lo necesitara. Y yo le decía: "José Luis,

estás tú más para que te ayuden a ti". Yo. igualmente, me volqué siempre en ayudarlo

 y protegerlo y mirar por él y corresponderle en todo: los dos estuvimos hermanados,

entregados totalmente en amistad y estima inmensa. Para mí lo fue todo: un padre,

un hermano, un amiga, todo. A mí sobrina Paula le vino un cáncer de huesos y 

estuvo al borde de la muerte. A José Luis del Castillo que pasara una cosa así y más 

a un familiar mío lo estremeció, lo dejó conmocionado: "Pero, Martín, esto no puede

ser, que me muera yo que ya he vivido, pero. por Dios, que a una criatura con 13

años que le ocurra algo así... y se atormentaba de dolor y de rabia y de impotencia".

Cuando Paula salió de tan angustiosa situación y fue dada de alta, no dejó nunca

de preguntarme cómo estaba y cómo evolucionaba y cómo iban las revisiones

que se hacía periódicamente. Y siempre se hartó de rezar y de pedir por ella. Una

faceta de José Luis era su cariño y simpatía hacia las mujeres. Y su amor y pasión 

por ellas, pero siempre con el máximo respeto. Y tuvo de toda la vida la costumbre 

de decirles piropos y cosas hermosas que les pudieran agradar. Pero lo hacía no

solo verbalmente, sino también por escrito, porque una labor muy destacada de

él es que era un poeta, pero de los muy buenos y se empleaba en escribirle versos

a las mujeres que le mostraran una actitud de cariño o afecto. José Luis le decía 

cosas muy lindas a todas, hablado o por escrito, como he dicho. pero jamás fuera

de tono, lo hacía de una manera fina y elegante, totalmente respetuosa. Cuento

un ejemplo, muy curioso y sorprendente que sucedió. José Luis conoció a una chica

que trabajaba en una librería. Y ambos simpatizaron mucho. Pues ni corto ni

perezoso, dado el entusiasmo que cogió por. está mujer, le compuso de treinta a

cuarenta poesías dedicadas a ella, expresándole todo su encanto y ternura con

todo el arte poético que le caracterizaba. Qué poeta ha hecho eso por una mujer

que la haya tratado pocas veces? José Luis., ante todo, era una persona humilde

y sencilla, que a pesar de ser un excelente lírico y muy fecundo. --su obra completa 

daría para más de 100 poemarios-- decía que lo que él escribía no era gran cosa, 

le quitaba mucho valor a su enorme talento, porque no quería presumir de nada

y en su personalidad la vanidad, la soberbia o la prepotencia no existían. José Luis

del Castillo Martínez fue fiel a mi amistad hasta el último momento, Un día antes

de caer enfermo y perder la cabeza y quedar en una silla de ruedas y pasar a una

residencia de dependientes, me llamó por teléfono con mucho entusiasmo y deseos

de hablar conmigo y nos llevamos más de una hora de entrañable diálogo. Al día 

siguiente, fui a visitarlo a la residencia y quiso invitarme a comer en el comedor 

restaurante de este centro de la tercera edad, como tantas y tantas otras veces lo

había hecho a lo largo de nuestra dilatada amistad de más de veinte años. Y José 

Luis cayó del todo y estuvo unos ocho meses acabado, enterrado en vida. sin

apenas conocerme. Después de esta agonía cruel que le tocó sufrir, José Luis

del Castillo Martínez, una persona excepcional, como pocas habrá dado el mundo,

descansó en la paz del Señor el día 18-12-2018. In memoriam.

EL TALENTO NO SE PREMIA EN ESPAÑA

 Ramón del Valle-Inclán dijo la siguiente frase: "En España el mérito no se premia. Se

premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo."  Lleva 

mucha razón el gallego universal en esas palabras, aunque algo yo quiero matizar

sobre esta realidad injusta que sucedía en tiempos de don Ramón y que, por desgracia,

está vigente y sigue más de moda que nunca en la actualidad hispana. En España,

obviamente, y me voy a centrar únicamente en lo concerniente a la literatura, 

también se premian y se reconocen obras valiosas y de gran importancia y mérito 

para la cultura. Pero es curioso lo que dijo una periodista en un programa de

televisión hace muchos años: "En España, lo bueno tarda mucho más en llegar".

Esto es cierto también, pues se saca a la palestra primero todo lo malo, todos los

libros flojos o infumables, y en cambio, con las obras de interés o inteligentes,

de belleza y calidad, que son lo que hay que reconocer pronto, ocurre todo lo

contrario: suelen tardar mucho en llegar, les dan de lado y las vetan y las arrinconan.

Y la abundante morralla parece que tiene prioridad para ser premiada y publicada

y aplaudida por la crítica y por todo el aparato de la cultura. Otra cosa son los

lectores, la sociedad no suele dejar tan fácil que le den gato por liebre y normalmente 

no le hacen caso y no se gastan el dinero en adquirir estos productos que sacan 

a la venta y que se quedan bien parados y quietos en las librerías con destino a

ninguna parte. El escritor y periodista José María Carrascal hizo un impactante 

comentario sobre esta realidad en televisión hace ya también mucho tiempo: "En este 

país cuando aparece un verdadero genio, se le apunta con la pistola y se le dispara,

mientras no deja de valorarse y reconocerse la abundante mediocridad". Otra 

verdad como un templo de Carrascal que está en sintonía con las que he puesto

anteriormente. Jonathan Swift, el célebre escritor irlandés, autor de la inmortal 

novela "Los viajes de Gulliver", dijo otra frase en consonancia con todo esto: "Cuando

en el mundo aparece un verdadero genio, puede reconocersele por este signo: todos

los necios se conjuran contra él". Está en singular, pero sin lugar a dudas es plural:

son una buena serie de ellos, no es uno solo el genio humillado, los que soportan la

asfixia y el desprecio hacia sus libros y escritos geniales y talentosos, por parte de

este aluvión de incompetentes y mafiosos que mueven la política editorial y los 

premios literarios. Los necios abundan tanto en el mundo de la cultura que el daño

que hacen a algunos artífices del arte maravilloso es una auténtica canallada y una

pasada de lo más miserable y corrupta. Arturo Pérez-Reverte también aporta sobre 

este tema lo, siguiente: "Hay magníficos escritores con mala suerte y otros mediocres 

a quienes sonríe la fortuna. Los que publican en el momento adecuado y los que no".

En efecto, grandes sabios de la literatura no encuentran la suerte y se lo echan todo

para atrás inexorablemente, inapelablemente; no les dan opciones para que sus

prometedoras y valiosas aportaciones a la cultura se publiquen en su momento 

y sus libros se queden estancados y sin ver la luz de la edición y del reconocimiento 

muchos años, demasiados. Y lo que es el drama más cruel: que no consigan nunca

el tan merecidísimo reconocimiento y se mueran sin llevarse una satisfacción y una 

alegría en condiciones, y si se la dan, que esto sea cuando el literato está ya muy viejo

y le sirva de poco o nada. Antonio Muñoz Molina declaró lo siguiente: "En un acto de

humildad digo que hay escritores con mucho talento que nunca van a conseguir lo

que yo y otros lo que logren no va a ser tanto. Y son autores con un gran talento".