jueves, 1 de octubre de 2026

LOS DÍAS DE LLUVIA

 Cuando yo era niño recuerdo un día muy lluvioso en Sevilla. Y yendo a comprar a un

comercio, porque era un día laborable, el dependiente de este establecimiento nos dijo

a los clientes que estábamos allí para comprarle lo siguiente: "Estos días así son para

estudiar". En efecto, he recordado algunas veces esta frase que nos soltó a todos, 

porque la verdad es que sí,  que son días para estar recogidos en casa y dedicarlos

a los estudios, y los que no sean estudiantes, pues a la lectura de buenos libros, sea

del género que sean, el caso es que es una situación muy indicada, muy apropiada

para el estudio y la lectura. Nada mejor que estar tranquilo y relajado con estos

manuales de la cultura mientras suena la lluvia desde el exterior. Yo escribí hace

muchos años un relato corto en el que recreaba esta realidad que se repite en muchos 

hogares y que es bastante común. En mi cuento o microrrelato hablaba de cómo un

padre y un hijo que son apasionados de la lectura y que tienen todo el piso lleno de

libros, se emplean todo un día lluvioso inmersos en este hermoso placer. Y cómo la

ama de casa sale a comprarles el periódico, para que marido e hijo disfruten con la

prensa, a la que también son muy aficionados. Y cómo los dos comentan las críticas 

de libros de los suplementos culturales de los periódicos, algunas de obras que ellos 

han leído ya y que no están de acuerdo en algunos casos, con los juicios sobre estos 

libros que hacen los críticos o periodistas. Estudiar o leer mientras cae el aguacero, 

disfrutar con la cultura de una manera o de otra, situación relajante y hermosa que 

se repite en muchísimas casas durante las estaciones hostiles del año, pero que esa

hostilidad del mal tiempo no lo es tal, sobre todo cuando se está abrigado y calentito

en casa con el placer de los libros, aunque llueva o granice o haya violentas tormentas 

y relampaguee y truene y caigan rayos sobre la ciudad. Son días, como dijo aquel 

comerciante, ideales para estudiar.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

EL RESPETO

 Cuando yo estudiaba el segundo de bachillerato, el profesor de Física formuló una

pregunta a toda la clase y entonces yo di la respuesta correctamente. Pero mientras 

contestaba, hubo una serie de compañeros que se rieron y se guasearon al yo hablar

y nunca he entendido a qué vino esa mofa o reacción a mala leche al yo hablar con

normalidad y decir lo que cuestionó el profesor.  Este reaccionó y me dijo: Sí, Martín,

es correcta tu contestación. Y a continuación, de manera firme, enérgica y en voz alta

sentenció: "Cuando un compañero vuestro hable,  quiero más respeto que cuando 

hable yo, insisto, más respeto que cuando hable yo". Y toda la clase se quedó en silencio 

y no hubo más un ruido durante todo el tiempo que duró. Pero ni hubo un solo gesto

o actitud de este tipo durante todo es curso ni con este profesor ni en la clase de

ninguno de los otros profesores. Parece que la respuesta contundente a la humillación 

o falta de respeto que me hicieron aquellos compañeros surtió un gran efecto y

durante todo el año de clases --esto sucedió al principio del curso-- no pasó nunca más 

nada. El respeto fue lo que estuvo de moda durante todas las clases y los malos rollos

se fueron a paseo. Todo por la actitud honrada y correcta de este docente, que no

estaba dispuesto a permitir más actos estúpidos o irrespetuosos de estos indeseables,

porque si lo querían hacer más veces, se tenían que ir para su casa y dejar el instituto,

porque ni este ni yo creo que ningún otro profesor lo iban a tolerar. En esta misma

clase de Física, hubo otro día alguien que comentó a este profesor que lo del respeto 

no era para llevarlo con tanto mijerío, o algo así dijo, en fin, que podía haber respeto 

pero sin tanta rigurosidad y tener que medir palabra por palabra. El docente dijo muy

claro a este alumno: "El respeto, el respeto, sin escatimar, y no a medias tintas, el

respeto, que lo tengas muy claro, porque uno de los problemas más graves de la vida

y de las personas y de todo lo que pasa negativo en las sociedades se debe a la falta 

de respeto, a no respetarnos los unos a los otros".

LA CIUDAD

 Cuando yo era niño, una fantasía o un sueño o una ilusión que tuve durante mucho 

tiempo fue el vivir aislado en un pequeño pueblo o en una aldea cuando fuese mayor.

O a veces completamente solo en una casita o un cortijo en medio de la sierra, en plena

soledad y sin compañía de nadie. Yo he sido siempre mucho de soledad, por eso me

imaginaba que lo mejor para estar solo, relajado y tranquilo y sin nadie era no vivir 

en una gran ciudad como la mía de siempre, o sea, Sevilla. En mi obra literaria, a lo

largo de toda una vida, he tratado bastante el tema del Beatus Ille, pues ha sido como

una constante mía en mi producción. Y he escrito varios poemas sobre este tópico 

horaciano, un relato. en una novela mía trato también el tema y así en otros escritos

míos, donde está presente esta realidad de evadirse de la ciudad, "de huir del 

mundanal ruido" y aislarse en el campo, en la soledad de la naturaleza: "Oh, montaña,

oh, campo, oh, río", como dijo mi admirado fray Luis de León. Pero pasan los años,

pasa la vida y las personas evolucionamos y cambiamos en nuestra forma de pensar 

o de ver las cosas. Yo hoy día pienso que la vida en un pueblo o en una zona rural 

podría hacerla, sí, pero solo durante pequeñas temporadas, pero de forma 

permanente me resultaría imposible porque no lo podría soportar. La vida en la

ciudad para mí es mucho mejor por muchas razones, hoy día es la vida que prefiero.

Pero no solo en mi Sevilla, hay ciudades en Andalucía, por ejemplo, donde también 

es una maravilla residir. Madrid es una ciudad preciosa, colosal, impresionante, 

donde hay y te encuentras de todo, pues como dicen los madrileños y llevan razón,

"de Madrid al cielo".

LA ESPERANZA

 "La esperanza es lo último que se pierde". Llevaba yo ya cerca de quince años de 

carrera literaria, de una lucha incansable en los premios y en las editoriales, a la

búsqueda de un más que merecido reconocimiento y después ya de todo este tiempo 

--que no era poco-- el resultado era totalmente infructuoso, o sea, de cero pelotero.

Comentando el nefasto panorama de mi vida literaria con mi amigo de entonces,

--digo de entonces, porque fueron quince años de sólida y entrañable amistad y él 

quiso que dejáramos de serlo para siempre, por razones matrimoniales y de familia 

y de querer hacer su vida independiente ya sin estorbos del camarada Martín --, yo le

manifesté mi tremenda frustración de que no hubiera manera de poder hacer diana

en ningún sitio. de que el rechazo hacia mi obra fuera tan rotundo. Pero luego le dije:

"bueno, a pesar de todo, mejor es no perder la esperanza".  A lo que mi amigo me

contestó con una firmeza que no he olvidado ni nunca olvidaré: "Yo creo, Martín, que 

la esperanza no debes de perderla nunca". Otro amigo, aunque no me relacionara

mucho con él, pero que en mi vida quedará siempre como tal, viendo mis desánimos 

y mi frustración, me dijo:  "Eso, Martín, es cuestión de seguir para adelante siempre 

e ir poco a poco escalando peldaños hasta conseguirlo". También en otra ocasión me

refirió: "no pierdas nunca la esperanza e insiste siempre porque se trata de una 

carrera de mucho fondo". Años después de todos estos buenos consejos de estos 

colegas, yo ha habido etapas en las que he estado apático y con actitudes de tirar la

toalla para siempre, ante la imposibilidad que observaba de lograr la gloria literaria 

que todos los artistas queremos. Hoy día, en la actualidad, después de 40 años de

carrera literaria, mantengo la esperanza viva de lo que aquellos amigos me dijeron

con todo el corazón y las buenas intenciones y deseos: "La esperanza no debes de

perderla nunca".

lunes, 28 de septiembre de 2026

CÓRDOBA

 Paseando por mi preciosa Córdoba andaluza

en este  alegre y luminoso y florido mayo,

me inspiró mi alma de poeta un canto

junto al resplandor de la divina primavera 

y ahora siento más que nunca esta adorada tierra,

ahora quiero evocar con toda mi fuerza y amor

la gracia y el arte, la belleza y la cultura 

de esta ciudad tan variada, mora, judía y cristiana.


Con ese Guadalquivir sereno que la atraviesa,

con esos puentes como el antiguo de San Rafael,

Oh ciudad bella y de ensueño junto a la sierra,

con esa impresionante muralla como puro emblema,

donde han pasado una mezcla de razas,

donde ha dado el esplendor de la mejor historia,

donde sus calles y plazas son flamante arquitectura 

y flor de poetas y pintores y artistas y cultura.


Dime Córdoba, qué genio de Séneca, qué sabiduría 

de Averroes, qué relevancia de Maimónides,

qué enorme y talentoso Luis de Góngora.


Dime Córdoba, cuánto arte y cuánto talento nacieron

de las entrañas de tu duende de magia y encanto.

Dime, dime, puentecito, puente de San Rafael,

dónde está Julio Romero, que vas por toda Córdoba

y ya no está, ya no se le ve porque se nos fue.

Cordobesas, cordobesas, iatentas!, que vive Julio Romero,

en los museos, en las calles, en el paisaje, en la muralla,

en toda Córdoba entera y todos los patios y plazas.


No lloréis cordobeses, no lloréis españoles,

todos están con nosotros porque ir por Córdoba 

es impregnarse de la luz y aroma de su genio,

es respirar su legado, es caminar junto a ellos,

aunque ellos caminen todos por el cielo.


Dime Córdoba, por qué te queremos tanto?

por qué atraes a gente de todo el mundo?

Dime de tu catedral y de todos tus arcos,

dime de todas tus viviendas blanqueadas,

donde el sol brilla por las mañanas y cantan

la belleza y el embrujo de los patios en las casas.

Feria de los patios, acaso hay más hermosura?

Flamenco y coplas de la mejor Andalucía,

la herencia judía y musulmana, las razas

que convivieron con la permanente cristiana.


Conventos. Alcázar, Palacios, Sinagoga y Mezquita...

iDe todo se queda mi alma entusiasmada!

Córdoba, andaluza, española y de todo el mundo,

todos pasan por aquí, por esta ciudad fabulosa,

patrimonio de la historia, del arte y la cultura

que impresiona y maravilla y a todos enamora.

miércoles, 26 de agosto de 2026

CRISTO DE LOS FAROLES

 Paseando por mi Córdoba andaluza 

llegué un día a la blanca y recogida

Plaza de Capuchinos... Y allí estabas,

Oh, Santísimo Cristo de los Faroles,

con los brazos clavados en la cruz,

allí estabas y a ti me dirigí con fe

y con amor y con mucha esperanza.

Ese día de mayo en primavera,

de soledad en la plaza, tú y yo solos 

con tus ocho faroles, con tus ojos de mármol,

me calmabas mis dolores, me llenabas

de bienestar, de gozo y desahogo.

Cristo de los Faroles, oh, Cristo milagroso,

Cristo del Sepulcro, icuánto me hiciste!

Mi encuentro contigo en paz y en silencio,

mi amor por tu grandeza, allí, en la plaza,

tú y yo solos, y yo liberado y yo curado,

te conté las penas que tenía y ahora 

la estrella de la salud, gracias a ti, iCristo vive!

iVive el Santísimo Cristo de los Faroles!

Vivo yo por tu luz pura sobre mi vida,

iOh, sí, Cristo de leyenda. emblema y esencia

de nuestra Córdoba, de nuestra gran Andalucia!


lunes, 24 de agosto de 2026

LAS SENSACIONES MÁS DULCES Y ANHELANTES

 Las sensaciones más dulces y anhelantes 

me las produce tu belleza cuando te veo.

El gozar cómo te acercas, el verte que apareces

ante mis ojos y mis entrañas enamoradas

y comunicarme contigo con febril entusiasmo,

vibrar de deseos y de ilusiones por tenerte 

a mi lado con toda la dicha del mundo.

Y expresarte mi horizonte de creaciones 

por tus virtudes y tus encantos de mujer 

y dejarte muy claro cómo te amo,

cómo eres el centro absoluto de mi poesía,

de mi corazón que tanto se manifiesta 

a través de la hermosa lírica apasionada.