Qué es la infancia si no los sueños y la mejor magia de la vida? Yo la verdad es que
tuve una infancia muy dichosa y afortunada, mis vivencias tanto en Sevilla en la
barriada de Tablada, como el año que viví en Málaga, fueron algo único en felicidad
y es una etapa que me dejó huella para siempre, pues no la olvidaré nunca. Pero
esta época mía infantil, claro, al no ocurrirme ninguna desgracia o contratiempo y
pasármelo tan bien, tanto en los colegios donde estudié, como en las calles donde
jugué y disfruté con los amigos de entonces, pues lo cierto es que fue un mundo
maravilloso. No me podré quejar nunca, todo lo contrario, de la realidad que me
tocó vivir durante mis primeros años de vida. Por otro lado, Málaga fue para mí en
aquel año que viví allí un auténtico paraíso. Eso de irnos a la playa de la capital en
el barrio de HUELIN, hacer excursiones toda la familia por las ciudades de la Costa
del Sol, con todos sus atractivos turísticos y recorrer tantos lugares hermosos y gozar
de sus deliciosas comidas en sus bares y restaurantes, montarnos mi hermano y yo
en el burrito--taxi de Mijas pueblo, disfrutar de jornadas fabulosas en el parque de
atracciones Tívoli, que lo inauguraron ese mismo año, bañarnos en las limpias y
concurridas playas de las preciosas localidades de la Costa del Sol, observar el
ambiente tan internacional de extranjería que se respiraba... Yo, por ejemplo, fui
mucho de saludar con simpatía a los extranjeros y mi padre siempre me dijo que me
daba mucho arte para demostrarles cariño, hasta el punto que hubo muchos de ellos
que me obsequiaron dándome dinero. Málaga en mi infancia fue un mundo de
ensueño, de placeres, de alegrías, de sensaciones puras y atrayentes que quedaron
para siempre en mi vida. También lo fue Sevilla en el barrio donde disfruté jugando
con la pandilla de amigos y en el colegio donde estudiamos, aquello fue también algo
hermoso y bonito. Ir al colegio era atrayente en Tablada. porque además era un buen
colegio y no había malos rollos ni malestares con los compañeros. Además de todo
este panorama positivo de los lugares con tanto encanto en los que transcurrió mi
infancia y que las relaciones fueron estupendas y que no me ocurrió, a Dios gracias,
ningún percance grave ni me pasó nada negativo que me fastidiara mi universo
infantil, hay que tener en cuenta también que la vida desde la mentalidad o la visión
de la niñez se contempla o se siente desde una óptica o realidad más hermosa y tierna
y fascinante que cuando ya eres adulto. El concepto o el sentimiento de la vida es
mucho más dulce y entrañable durante los años infantiles que siendo ya mayor. El
mundo onírico, las sensaciones de la mente de un niño son más gratificantes y se
observa y se palpita la vida con más belleza y encanto que en toda la existencia
posterior. Mis sueños infantiles fueron muy abundantes y diferentes, de lo más
preciosos y gozosos que puede sentir una persona, por eso hoy día pienso que aquello
fue lo mejor de toda mi existencia para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario