jueves, 1 de octubre de 2026

LECTORES ACTUALES

 Desde hace varios años, o sea, en tiempos más bien recientes, vengo observando algo

que es una nota común y dominante en las librerías y no se puede decir que solo en

algunas o en bastantes: estoy que voy a contar sucede en todas. Lo he comentado con

muchos libreros ya y todos coinciden en lo mismo y no hay excepciones. O sea, que 

no hay ni un solo librero que me haya dado otra versión más positiva o halagüeña 

sobre el tema de las ventas de los libros en la actualidad. El asunto es que los lectores 

de hoy visitan las librerías con las cosas muy claras de lo que les interesa comprar.

Compran el libro que alguien les ha recomendado o bien el más famoso o divulgado

o que está de rabiosa actualidad o alguno que surja que les interese el tema en especial

o bien por otra causa particular y se acabó. Fuera de esos cánones que se tienen fijados,

a los lectores de hoy en día les dan igual los demás libros expuestos en los estableci--

mientos y suelen pasar bastante de ellos. La amplia y variada oferta editorial no les

 interesa o poco o nada. Ah, y como el autor puesto a la venta sea un desconocido, 

pues nada, directamente ni cogen el libro y que lo lea otro, quien le dé la gana de

descubrirlo, no se molestan en curiosearlo y no dan oportunidades a quienes buscan

transmitir nuevas obras y que no se quede todo para los mismos. Y cuando un joven

escritor sí consigue vender y tiene éxito y a este le hacen caso, normalmente es 

porque el libro se lo ha publicado una empresa editorial fuerte y lo ha distribuido

y difundido hasta los últimos rincones del país y se le ha dado una publicidad y un

marketing enorme y el volumen en cuestión ha sido apoyado y mimado y tratado

con unas campañas espectaculares. Así se dan más opciones para que la novatada

no se pague y los lectores sí apuesten por leer a la nueva promesa de la literatura.

Claro, que si el nuevo autor además escribe bien y el libro le ha salido redondo, 

pues entonces el éxito está garantizado y ya hay un escritor en el que los lectores 

depositen toda su confianza en los futuros libros que publique. Pero eso es así, por

supuesto, si este autor ya dado a conocer y que tan felizmente ha triunfado es un

literato con oficio y no una flor de verano. Que casos como estos últimos también 

existen, desgraciadamente para el mundo de la cultura. Pero volviendo al tema de

las ventas en las librerías, esto que he contado antes no pasaba hace muchos años.

Entonces la cosa era diferente. Yo lo pude comprobar en los años ochenta sobre todo.

En aquella época, los lectores tenían otra actitud. Eran lo que se les llama "ratas de

librerías", porque cuando visitaban estos establecimientos no era para hacer lo que 

hacen hoy. Se ponían a mirar y a buscar y a profundizar en todo el ofertado. pero no

solo observaban todas las novedades sino que se ponían a mirar por las estanterías 

y no paraban de curiosear y de interesarse por todo tipo de libros, de diferentes 

géneros y les importaba un pimiento que el autor fuera desconocido o el libro poco

vendido o divulgado. Estos lectores eran los auténticos de verdad, porque muchas 

veces compraban libros que de ser hoy en día, no compraría nadie. Y daban 

oportunidades a los escritores más desconocidos y el nivel de ventas entonces era

mucho más elevado y se leía mucho más y más variado. Y estas "ratas de librerías"

abundaban entonces, porque yo lo pude comprobar muchas veces durante aquellos

ya lejanos años.


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