El tema del libro electrónico, que se puso de tan rabiosa actualidad hace años cuando
apareció y que fue muy bien acogido y se siguió con mucho interés y abundancia de
ventas, hoy día parece que ha caído bastante y los lectores han vuelto a los libros de
papel, a los libros de toda la vida. Yo lo mismo lo puedo aclarar por mi propia
observación. Mi editora y amiga, quien también es librera, me comentó que el nivel
de ventas de e--book se había reducido muchísimo. Y de esto hace ya unos cuantos de
años. Vaya usted a saber cómo está el panorama ahora. Mientras que hace años se
veían en los autobuses y el metro y en los bares y en otros lugares a gente leyendo
libros electrónicos, desde hace bastante tiempo estoy comprobando que cuesta ver
a alguien con un libro electrónico. Casi todo el mundo que veo con libros, son de
papel. Las personas se han hartado de modernidades y de inventos --con tal de
inventar ya que se invente de todo, el caso es inventar, sea más útil el invento o
menos, guste más o guste menos--, y en este caso se ha vuelto a nuestros libros de
toda la vida. Se acabó eso de toparse con pantallas por todas partes. Las librerías,
por otro lado. he observado cómo siguen para adelante --al menos en mi ciudad de
Sevilla, hasta donde yo alcanzo a comprobarlo mejor--, por lo que esto quiere decir
que la fiebre de los e--book ya no les afecta para que sus negocios sigan funcionando
y que sus establecimientos no cierren. Hay quien se cansa de inventos nuevos y yo
creo que en este caso está ocurriendo. Los lectores están ya mucho más por sus libros
de papel, porque nada decora mejor una casa como unos buenos libros, como una
hermosa y bien ordenada biblioteca. Quién a estas alturas no cree en la agradable
compañía y el placer inmenso de acariciar lomos, de manipular y colocar y ordenar
libros y hojear sus páginas, olerlos, contemplar sus ilustraciones, subrayar lo que
más interese recordar o hacer anotaciones en los márgenes, etc. Los que se crean
que todo el encanto y la hermosura que es vivir el día a día con la compañía de una
confortable biblioteca se puede cambiar por un aparatito de plástico con un millón
de libros electrónicos dentro, es que no tiene ni remota idea de lo que es realmente
un libro y lo que significa y toda la magia y el gozo que transmite a nuestras vidas.
A principios de siglo, se llegó a predecir que se impondría el libro electrónico y que los libros en papel se quedarían en una simple reliquia. Pues bien, nada más lejos de la realidad, el libro en papel tiene más vidas que un gato y está más fuerte que nunca.
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