sábado, 3 de enero de 2026

LUGARES PARA LEER GRATIS

 La glorieta de los hermanos Álvarez Quintero en el parque de María Luisa de

Sevilla es un lugar atractivo para leer libros y tiene una larga historia como rincón 

de lectura. El asunto comienza en los años sesenta y puede ser que antes. Por entonces,

y esto me lo contaron hace mucho tiempo personas mayores que lo conocieron, había 

ciudadanos que colocaban allí libros para todo el que llegara y quisiera leer el que 

más se le apeteciera. Esto también me dijeron que se hacía en algunos bancos de la

plaza de España y en el monumento a Gustavo Adolfo Bécquer. Un detalle curioso 

de la cotidianeidad de la Sevilla de entonces y que en el presente también está 

volviendo a hacerse y que es una realidad que merece mucho la pena.

LECTURAS

 Siempre me ha inquietado mi realidad en cuanto a mis lecturas. Para empezar, 

tengo que decir que es muchísimo más lo que me gustaría leer que lo que leo, 

pues suelo estar insatisfecho con mi nivel. Va por rachas también. Y cuando tengo

una etapa fecunda, me encuentro feliz y realizado, y cuando vienen épocas de crisis,

estoy insatisfecho y decepcionado. En cuanto a los géneros literarios, mi única y gran 

frustración es ser un paupérrimo lector de novelas y biografías. Menos mal que en

los otros géneros no me va con ninguno, digamos, de suspenso. En mi caso, lo

importante es que le pongo voluntad, interés, ilusión y siempre hago lo que puedo

y lo tengo presente en mi vida, sin querer descuidarlo y bajo ningún concepto 

abandonarlo.

viernes, 2 de enero de 2026

LA FAMA

 La fama produce una gran alegría y satisfacción cuando se consigue alcanzar; el

triunfar en la vida produce un orgullo inmenso y es quizás lo más hermoso que 

puede pasar en la existencia. El destacar en la vida es el sueño de muchas personas,

normalmente artistas, porque es a través del talento artístico o intelectual como se

consigue el éxito. Aunque hay personas que también logran ser conocidas por una

gran parte de la sociedad por otras actividades que no tienen nada que ver con el

arte. Hay quien dice que la popularidad en la vida es siempre efímera, pero eso no

es siempre así. Hay personas que consiguen sobresalir y su grandeza o prestigio 

las mantienen vigentes hasta el último aliento de si vida y disfrutan de esta situación 

maravillosa de la gloria, sin decaer lo más mínimo hasta que la muerte la interrumpe.

ESCRIBIR

 Se pueden hacer significativas reflexiones sobre el mundo del escritor en torno 

a su creatividad. Escribir sobre la realidad, sobre las propias vivencias, o bien las

ajenas, esas que observa el autor en su deambular por la vida. Escribir sobre hechos 

reales, o bien ficticios que proceden de las realidades que nos suceden, pero que las

contamos y las transcribimos de una manera distinta de cómo las hemos presenciado

o experimentado. O bien que emanan de la más pura imaginación o fantasía. Porque 

la más auténtica literatura, su manifestación más esencial es la que fluye de la propia 

vida. Y mostrarla a los demás para tocarles el corazón y hacerles sentir a través de

todos estos sentimientos o experiencias algo más del universo mágico y maravilloso 

de la literatura.

LITERATURA Y POLÍTICA

 Una realidad muy injusta y lamentable que se debería subsanar es la de los

intelectuales que han quedado en el más desolador olvido por los temas políticos.

Deben ser recuperados y valorados por sus virtudes literarias, para el bien de

nuestro patrimonio cultural, sea cual sea el signo político que tuvieran en vida.

El talento o el genio artístico o literario no se debe nunca medir por las ideas

políticas del autor. Una cosa es el arte y otra el pensamiento político. Lo último 

no debe manipular a lo primero, el ser un gran escritor no tiene que venir forzado

por la ideología dominante en la sociedad, que solo desea encumbrar a los escritores 

que políticamente le interesan. Porque cuando a un literato se le etiqueta o clasifica

como políticamente incorrecto, entonces a todo el arte y valía de su genio creador

se le procura dar de lado todo lo que se pueda, y lo que hizo no interesa mucho 

o de le da un valor muy por debajo del que realmente se merece. Se valoran y se

estudian y se encomian y hasta se mitifican solo a los autores que se les considera 

políticamente agradables. Los que no entren en el círculo o la nómina de las ideas

de moda, aunque sean auténticos sabios y figuras, como si no lo fueran, y se les

relega casi al olvido y se les procura apartar de toda consideración y reconocimiento.

No se les reedita, aparecen poco en los medios de comunicación, etc. La literatura 

no tiene por qué politizarse ni ser un arma o instrumento político. 

                               La poesía debe liberarse

                               de las cadenas políticas.

                               Si no, dónde están las alas

                               para liberar la vida?

La belleza de la obra de un escritor, su calidad literaria, la esencia y la grandeza de

sus palabras, el testimonio de su vida y de su época expresado, o bien sus sentimientos 

o emociones, no tienen por qué ser ocultados y pisoteados porque ese autor pensara

de una forma. Eso no tiene nada que ver con la literatura. Y justamente desde hace 

mucho tiempo se hace todo lo contrario. Qué interés puede tener hoy día para nosotros 

la ideología política de Julio Verne, Walter Scott o León Tolstoi? Lo importante de ellos

y de todos los autores que existen es la calidad y el arte de sus libros y esto debería de

tenerse en cuenta para todos sin excepciones.

jueves, 1 de enero de 2026

DÍAS DE BIBLIOTECAS

 Mis encuentros relajantes y placenteros en las bibliotecas arrancan desde que la 

llamada de la creatividad literaria surgió para fortuna de mi vida. Anteriormente, 

eran muy pocas las veces que había estado en bibliotecas, porque leía muy poco; 

hasta que brotó en mi realidad la ilusión y el sueño inmenso por la literatura, por

querer ser escritor, y a partir de entonces llegó todo este mundo fascinante y hermoso 

de la cultura. Y todo para mí ya giraba en torno a los libros y las enciclopedias: leer,

estudiar, y por supuesto, escribir. Pero resulta curioso que al principio de mi carrera 

literaria no lo hice, pero pasados unos pocos años, cogí la costumbre de irme a escribir 

a las bibliotecas; es más, solía hacerlo allí casi siempre, no concebía otro lugar más 

apropiado para trabajar que en estos centros. Con los años, esta aventura de escribir 

en las bibliotecas se esfumó de mi vida y dejé de hacerlo hasta hoy; pero aquello lo

recuerdo como algo atrayente y estimulante y siempre me encontré muy a gusto 

creando en estos maravillosos lugares donde realicé una parte importante de mi

obra literaria.

OFICIO DE ESCRITOR

 Ser literato de verdad --y no una flor de verano-- requiere un constante e intenso

proceso de aprendizaje. Yo voy a contar mi caso particular en cuanto al oficio de

escritor, mi propia experiencia a lo largo de toda una vida. Yo la única enseñanza 

que tuve fue la de mi profesor de literatura. Pero esto solo fue en aquella etapa de

estudiante y nada más. Tampoco fue demasiado intensa, pues de vez en cuando me

corregía mis escritos y me señalaba los que necesitaban revisión. Aquello fue muy

poca cosa comparado con mi febril actividad de más de treinta años y mi progresivo

perfeccionismo y pulimentación de mis obras para que pudieran quedar lo mejor 

posible. Y hoy día creo haberlo conseguido con una copiosa producción. Ni formación 

universitaria, ni talleres de escritura ni nada. Yo solo he realizado una obra prolífica 

y he cultivado todos los géneros literarios. Hay escritores que se forjan solos y los hay 

que de esta forma destacan prodigiosamente, sin apoyo ni consejos ni explicaciones 

ni ayuda de nadie.