Ramón del Valle-Inclán dijo la siguiente frase: "En España el mérito no se premia. Se
premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo." Lleva
mucha razón el gallego universal en esas palabras, aunque algo yo quiero matizar
sobre esta realidad injusta que sucedía en tiempos de don Ramón y que, por desgracia,
está vigente y sigue más de moda que nunca en la actualidad hispana. En España,
obviamente, y me voy a centrar únicamente en lo concerniente a la literatura,
también se premian y se reconocen obras valiosas y de gran importancia y mérito
para la cultura. Pero es curioso lo que dijo una periodista en un programa de
televisión hace muchos años: "En España, lo bueno tarda mucho más en llegar".
Esto es cierto también, pues se saca a la palestra primero todo lo malo, todos los
libros flojos o infumables, y en cambio, con las obras de interés o inteligentes,
de belleza y calidad, que son lo que hay que reconocer pronto, ocurre todo lo
contrario: suelen tardar mucho en llegar, les dan de lado y las vetan y las arrinconan.
Y la abundante morralla parece que tiene prioridad para ser premiada y publicada
y aplaudida por la crítica y por todo el aparato de la cultura. Otra cosa son los
lectores, la sociedad no suele dejar tan fácil que le den gato por liebre y normalmente
no le hacen caso y no se gastan el dinero en adquirir estos productos que sacan
a la venta y que se quedan bien parados y quietos en las librerías con destino a
ninguna parte. El escritor y periodista José María Carrascal hizo un impactante
comentario sobre esta realidad en televisión hace ya también mucho tiempo: "En este
país cuando aparece un verdadero genio, se le apunta con la pistola y se le dispara,
mientras no deja de valorarse y reconocerse la abundante mediocridad". Otra
verdad como un templo de Carrascal que está en sintonía con las que he puesto
anteriormente. Jonathan Swift, el célebre escritor irlandés, autor de la inmortal
novela "Los viajes de Gulliver", dijo otra frase en consonancia con todo esto: "Cuando
en el mundo aparece un verdadero genio, puede reconocersele por este signo: todos
los necios se conjuran contra él". Está en singular, pero sin lugar a dudas es plural:
son una buena serie de ellos, no es uno solo el genio humillado, los que soportan la
asfixia y el desprecio hacia sus libros y escritos geniales y talentosos, por parte de
este aluvión de incompetentes y mafiosos que mueven la política editorial y los
premios literarios. Los necios abundan tanto en el mundo de la cultura que el daño
que hacen a algunos artífices del arte maravilloso es una auténtica canallada y una
pasada de lo más miserable y corrupta. Arturo Pérez-Reverte también aporta sobre
este tema lo, siguiente: "Hay magníficos escritores con mala suerte y otros mediocres
a quienes sonríe la fortuna. Los que publican en el momento adecuado y los que no".
En efecto, grandes sabios de la literatura no encuentran la suerte y se lo echan todo
para atrás inexorablemente, inapelablemente; no les dan opciones para que sus
prometedoras y valiosas aportaciones a la cultura se publiquen en su momento
y sus libros se queden estancados y sin ver la luz de la edición y del reconocimiento
muchos años, demasiados. Y lo que es el drama más cruel: que no consigan nunca
el tan merecidísimo reconocimiento y se mueran sin llevarse una satisfacción y una
alegría en condiciones, y si se la dan, que esto sea cuando el literato está ya muy viejo
y le sirva de poco o nada. Antonio Muñoz Molina declaró lo siguiente: "En un acto de
humildad digo que hay escritores con mucho talento que nunca van a conseguir lo
que yo y otros lo que logren no va a ser tanto. Y son autores con un gran talento".
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