La paralización de toda actividad, ya sea tanto en lo físico como en lo moral, es un
peligro o una amenaza tanto si se da de forma individual como de manera colectiva.
La quietud o la apatía, el total desinterés por la actividad o el trabajo es uno de los
grandes problemas de las sociedades. Una persona debe, antes de aburrirse y caer en
el marasmo, buscarle otro sentido más práctico y beneficioso para su vida, porque
como no lo haga así, está perdido y acabado. Los holgazanes que no quieren hacer
nada ni aportan nada a los demás ni a la sociedad, no merecen la pena como personas.
Son unos mal nacidos que nos estorban a todos. Un exceso de perezosos en la sociedad
que no quieren hacer nada, puede provocar la mayor ruina del mundo. Las personas
deben evitar caer en el marasmo y procurar ser útiles a la sociedad. Si se es constante
en toda actividad o trabajo, todo será más beneficioso para el que lo hace y para los
demás. Pero esto hay perezosos o gandules que no lo quieren y no lo buscan, lo que
desean realmente es no hacer nada y no trabajar en nada, pasar la vida sin ninguna
actividad y buscar la tranquilidad y el relax y también el ocio y el divertimento, la
buena vida de verdad y que trabajen otros y se sacrifiquen otros y luchen y se
pringuen los demás. Y que asuman riesgos laborales y problemas y dificultades y
agotamiento todo el personal responsable en la vida y ellos a vivir y a holgazanear
y a parasitear y a dar por culo. Esto es una cosa cada vez más frecuente y la política
corrupta de los Estados permite y hasta fomenta que esto vaya cada vez a más y se
extienda de una manera abundante y muy peligrosa.
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