miércoles, 27 de mayo de 2026

TELEVISIÓN

Hace ya muchos años que decidí quitarme de en medio el televisor y regalarlo a un

familiar mío. Me aburría tanto, me daba unos sofocones o unos malestares el ver

los telediarios o cuando me plantaban las corazonadas típicas de la telebasura o los

culebrones o las series que no valen nada o tantas otras ofertas televisivas que me

decían muy poco, cuando al final uno recuerda que de niño y de adolescente la 

tele valía mucho más  y entretenía y aportaba y tenía más encanto con tan solo dos

canales que en la actualidad que existen un disparate. Por eso me quedé sin 

televisor y nunca lo he echado de menos. Leyendo  la prensa que tiene 

partes de mucho interés para mí y me forma y me entretiene mucho o bien la

maravilla de Internet es suficiente. En Internet buscas lo que  te interesa o

quieres y te lo da, en la televisión te colocan de todo y casi todo no vale nada.

La televisión queda para mí en el recuerdo lejano de cuando era como un 

paraíso mágico con el que todos soñábamos y que nos ilusionaba ver. A mí 

me sucede también que con los años ya poseo una gran biblioteca personal 

y prefiero la gozada y el deleite de los buenos libros a las emisiones de la actual

caja tonta. Lejos quedan los años de mi juventud en los que andaba tan cortito

de dinero y no podía permitirme el lujo de comprarme los muchos libros que 

me fascinaban. Ahora que uno no tiene el estorbo del televisor en casa y que 

va teniendo más tiempo para la lectura, porque a la actividad creativa ya es

hora de ponerle freno, queda la pasión inmensa de los libros y la cultura

pues son la auténtica televisión que deseo ver para siempre en mi vida.


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