miércoles, 23 de diciembre de 2015

LITERATURA DEL FUTURO: CIENCIA-FICCIÓN

Este es el primer artículo que escribí y publiqué en el año 1984 en la revista de Feria y Fiestas de Cantillana.

¿Qué es la ciencia-ficción?
La ciencia-ficción es aquella que, siendo ciencia o basándose en ella, sobrepasa los límites de lo real y se va allá por lo imaginario. Se puede definir también como el género literario que desarrolla temas fantásticos, pero que podrían tener realidad en un futuro más o menos próximo. Todo ello por apoyarse en base científica que les comunica un factor de posibilidad. ¿Quién fue, pues, el precursor de la literatura de ciencia-ficción? Fue, como todos bien sabemos, Julio Verne. Este escritor francés dijo a través de sus novelas de este género cosas que hoy son ciertas, tales como que el hombre iba a llegar a la Luna. Las gentes de su época lo tomaron como un loco, y hoy día se ha demostrado que no es así. A través de su novela "Veinte mil leguas de viaje submarino", imaginó un tipo de submarino muy moderno que, lógicamente, en aquellos tiempos chocó muchísimo, pues navegaban todavía barcos a vela. Hoy día le han imitado los submarinos nucleares. Otra de las cosas que ingenió era el poder realizar "La vuelta al mundo en ochenta días", y en la actualidad se ha rebajado mucho el tiempo en poder lograrlo gracias a los modernos aviones supersónicos. ¿Ha triunfado la ciencia-ficción en la literatura? En el presente parece ser que se cultiva menos que en otras épocas anteriores y el subgénero al que se le dedica más atención es al trabajado tema de los OVNIS. ¿Ha triunfado la ciencia-ficción en el cine? Afortunadamente sí puesto que se han tratado mucho estos temas en los principales países productores de películas. En la actualidad todavía se siguen llevando las obras de Julio  Verne al cine e incluso se sigue investigando en ellas.

FIN DE SEMANA ADOLESCENTE

1
El fin de semana, ¡qué fecha tan deseada después del atropello estudiantil que hay que soportar intensivamente durante cinco largos días! ¡qué tiempo de descanso! poco porque lo bueno dura poco, pero eso sí, tiempo al que se le debe extraer con éxito todo el jugo placentero de la vida. Todas estas meditaciones formaban parte de la mente adolescente de Agustín al llegar a su casa y sentir el relax siempre estimulante de un viernes por la tarde. Era Agustín un chaval con sentido crítico de la vida, buen estudiante y responsable, pero que no podía evitar lanzarse a la calle los fines de semana y buscar su ambiente, el ambiente adolescente y juvenil que poblaba durante las noches algunos barrios de su ciudad. A Agustín le gustaba relacionarse con sus amistades y, a través de ellas, hacer otras; tenía interés por conocer gente pero el objetivo principal que buscaba en su comunicación con los demás estaba en llegar a la amistad con las jovencitas, las encantadoras niñas que circulaban frente a sus ojos y ante las que sus deseos se disparaban impulsivamente. Desde hacía varios fines de semana estaba muy ilusionado con una chica que era igualmente el sueño de muchos de sus amigos, pero con la que no había tenido la ocasión o la suerte de dialogar y llegar a conocer a fondo. Este viernes era su primera oportunidad y se resistía a fracasar. Su amigo Pepe sí había tenido la fortuna de conocerla porque se la presentaron no hacía mucho cuando Agustín estuvo ausente. Ëste le insistía a Pepe que se la presentase, que al menos quería conocerla aunque al final no consiguiera el que era su verdadero objetivo sentimental hacia esta chica tan solicitada. Pero eso sí, su deseo y empeño era lograr un contundente éxito y conquistarla para envidia de tantos otros tíos que soñaban disfrutar de la compañía de esta hermosa chavala a la que la naturaleza había dotado de unos encantos irresistibles, al menos para toda esta juventud que, expectante, se debatía en comentarios y piropos hacia ella.
 
2
Nada más conocerlo, Rosa fue muy simpática y dialogó un largo rato con Agustín. Pero éste tal vez cometió el error que Pepe ya le había indicado, que se mostrase tal y como era, igual de atento y educado que siempre, pero que no le manifestase esas intenciones y ansias de querer su compañía tan descaradamente, que no fuera muy pesado en su trato con ella, que le diera opción a estar con sus amigos o amigas. Agustín pensaba que no merecía fracasar porque sus palabras y sus sentimientos eran nobles, le salían del corazón. Rosa le interrumpió y le dijo que esperase un momento. Fue a saludar a una amiga y le preguntó si lo conocía. Respondió negativamente y Rosa le comentó que era muy pesado, que le metía una serie de historias que no le interesaban y que además había observado en él un rollo muy creciente, advirtió que Agustín buscaba el amor muy precipitadamente. Lola, que no lo quiso conocer siguiendo el criterio de su amiga, le dijo que se fuera con ella. Así lo hicieron una vez que Rosa le dijo a Agustín que se tenía que marchar y que ya se verían en otra ocasión. Agustín sintió malestar, pero decidió evadirlo y se fue con sus amigos tratando de introducirse en su ambiente, a ver cómo estaba y si Pepe y Arturo habían conquistado nuevas compañías. Así era pero no quisieron que Agustín se metiera en sus asuntos y Arturo le aconsejó con ironía que siguiera con Rosa, que era la mejor y que podría ser para él. Agustín observó la actitud peyorativa de sus amigos y deseó irse para su casa a ver si al día siguiente, que era sábado, tenía más suerte en sus conquistas amorosas. Pero llegó el sábado y la decepción de Agustín fue mayor al ver a sus amigos Pepe y Arturo agarrados con las dos chicas con las que estaban la pasada noche. Agustín se fue cabizbajo y pensativo cuando de nuevo se vería en una situación más amarga y frustrante al ver a Rosa en un bar cercano a su casa besándose en la boca con otro muchacho al que no conocía. Era un fracaso, así lo pensaba Agustín, quien en seguida trató de olvidarlo estudiando, dedicándose a esta labor que siempre había sido muy positiva y mucho más rentable que perder el tiempo con la chaladura de las niñas, los falsos amigos y el ambiente especulador de las juveniles veladas de su ciudad.

martes, 22 de diciembre de 2015

UN DÍA DE LLUVIA

Amaneció un día de intensa lluvia. Era domingo y Jaime no deseaba salir a dar una vuelta porque prefería descansar concentrándose y deleitándose con sus lecturas, muchas de las cuales tenía pendientes desde hacía ya tiempo. Mientras escuchaba la monotonía del ruido de la lluvia, se centraba en el placer de los libros que tanto le solían seducir. Jaime leía y estudiaba desde muy temprana edad y siempre contó con una enorme cantidad de volúmenes, porque su padre, que también era muy aficionado, se encargó de que no les faltasen ejemplares de obras literarias y de otras materias. El piso era una biblioteca, en casi todas las habitaciones había estanterías y muebles con libros. Llegó Rosario de la calle y les trajo los periódicos. Ambos se entusiasmaron, porque coincidía que algunas de las novedades que compraban y leían, venían estudiadas por la pluma de agudos críticos en los suplementos literarios de la prensa. Y les apasionaba discernir los juicios y opiniones de los periodistas y los suyos, pues había veces en que no encajaban en semejanza de criterios y valoraciones. A Rosario no le importaba salir a pesar del mal tiempo, pues no soportaba llevarse todo el día metida en casa. Pero mientras llovía, Jaime y su padre estaban encantados con el gozo de leer... ¡ya habría tiempo de hacerlo en otro lugar, en la piscina, en la playa, con el calor, en el parque en un radiante día primaveral! Fuera donde fuese no cambiaban por nada este abrigado día otoñal en su hogar, en el que se sumergían en la actividad que más les atraía y fascinaba.

LA BIBLIOTECA DE QUINO

Primer premio del certamen de cuentos "Carmen Conde" 1996

Quino tenía tres libros, pero nunca se le había pasado por la mente leerlos y descubrir qué historias encerraban. Desde muy temprana edad tuvo que ponerse a trabajar, a ayudar a su padre en la profesión de carpintero. Era ésta una labor que no le gustaba, no sintió interés por su aprendizaje y sus pensamientos le hacían recordar la escuela donde estudió sus primeros años en los que aprendió medianamente a leer y a escribir. Hasta el momento la pequeña cantidad de dinero que recibía de su padre por su actividad familiar en la carpintería no había sabido en qué emplearla. Pero sucedió un día que en un tiempo de descanso, en uno de los escasos ratos libres con los que contaba a la semana, sintió la necesidad y el deseo de entretenerse con uno de los tres libros que tenía y descubrir la afición por la lectura. Con anterioridad no la había experimentado porque se figuraba la idea negativa de que sería un agobio dedicarse a leer, sobre todo por lo torpemente que lo hacía debido al olvido acumulado después de los años transcurridos desde que abandonó la escuela. Sus horas de ocio siempre las había empleado en descansar y en pasear, pero fue uno de sus libros lo que le llevó definitivamente a adentrarse en el mundo de la literatura sobre todo por la fascinación con la que acogió esta primera lectura. Una vez concluida quedó muy satisfecho y realizado con este pasatiempo y no dudó en seguir con sus otros dos libros, que no tardó en liquidar. Fue también un notable acierto que le gustasen y sintiera en sus argumentos especial atracción porque de no haberles entretenido, quizá pensara que no mereciera la pena seguir. Estos ejemplares que le introdujeron en la aventura de leer eran antiguos, y según escuchó decir a su padre en cierta ocasión, hacía bastante tiempo que se los encontró tirados dentro de una maleta escolar, cerca de su casa, y que habían dejado allí sin volver nadie a preguntar por su paradero. Quino releyó los libros varias veces y deseó seguir leyendo por lo que decidió ir a la única librería que había en el pueblo y comprar más. Así encontró una forma muy satisfactoria y provechosa de tener en qué gastar sus ahorros acumulados desde hacía varios años. Fue comprando poco a poco, conforme iba leyendo y así llegó el momento en que contó con una pequeña biblioteca que cada vez crecía más; su afición por los libros fue aumentando considerablemente y el fruto de ese interés y dedicación que imprimía en sus abundantes lecturas fue los significativos conocimientos literarios que adquirió. En cuanto a su trabajo como carpintero habría que decir que funcionaba perfectamente porque sabía que cuanto más esfuerzo y sacrificio desarrollara en su tarea familiar, más dinero entraba a su casa y más le pagaba su padre, que en dos ocasiones le subió la cuenta. Así podría comprar más libros y aumentar su biblioteca. Pero la nota más destacable --y de rigurosa lógica-- que aportó su profesión a sus actividades ociosas con la lectura fue la extraordinaria repisa que fabricó --sin hacerle falta para nada la ayuda de su padre, puesto que Quino era ya un excelente carpintero--, para colocar sus libros. Su dormitorio se convirtió en biblioteca con el paso de los años y su actividad familiar en la carpintería siguió prosperando. No obstante, Quino no sentía ambición por progresar en la vida y llegar a destacar algún día, porque con sus lecturas se encontraba completamente feliz y realizado. Por ello no deseó estudiar, se sintió autodidacta; no quiso estar sometido a la disciplina de una clase. Mientras tanto llegó una importante y trascendental novedad a su vida. Una nueva y joven profesora en la escuela --que sustituyó a la jubilada señorita Ana--, descubrió la afición de Quino por los libros. A partir de entonces se interesó mucho por sus actividades culturales, se enamoró profundamente de él y todo terminó al cabo de un año en casamiento. A la biblioteca de Quino se le unió la de su mujer, Teresa, y esta extraordinaria colección de volúmenes que no cesaba de aumentar hizo inaugurar con el tiempo en el pueblo el primer centro de lectura o biblioteca pública, contando con el apoyo y ayuda del Ayuntamiento y otras instituciones de la provincia. A partir de estos acontecimientos Quino fue bibliotecario de profesión y se pasaba todo el día leyendo y trabajando en la biblioteca. Teresa seguía dando clases en la escuela al mismo tiempo que transmitía sus muchos conocimientos a Quino quien en muchos casos enseñaba y comentaba aspectos culturales que su mujer ignoraba, realidad que fue posible al abrir aquél lejano día uno de los tres libros que su padre encontró tirados cerca de la carpintería.

lunes, 21 de diciembre de 2015

SONETO A LAS TETAS

Tus tetas son melones colosales.
Tus tetas son sandías con pezones.
Tus pezones disfrutan los mamones.
Tus tetas son tetones celestiales.

Tus tetas son montañas corporales.
Tus tetas nos atraen con cojones.
Tus pezones abultan tus tetones.
Tus tetas erotizan los chavales.

Tu tetonalidad es tan brutal
que se merecería un monumento
pues tus tetones nadie los iguala.

Tu tetonalidad es fantasmal
y nos afecta cruel remordimiento
por no medir tus tetas con escala.

SONETO AL CULO

Se trataba de un culo sorprendente.
Era un culo mil veces culonado.
Se trataba de un culo entusiasmado.
Toneladas de carne como gente.

Era peso igualito a los de Oriente.
Era un culo inefable, agigantado.
Culo recontrausupercarnizado.
Era un culo ridícula simiente.

Culo soplón, terror de sus tormentas
de montañas de piedra y huracanes.
Culo monstruoso, culo de las cuentas,

nunca picado miles de alacranes
que nunca dañarán sus avarientas
duras carnes y pelos son barbanes.

ELEGÍA A NÉSTOR

Ya el laborioso hacer de tus pinceles,
con tu genialidad, tu arte sin fronteras,
se ha visto interrumpido para siempre
con todo el dolor de los que dejas.

Todo ese corazón tuyo, toda esa desbordante
expresión de bondad y naturaleza,
quedó reflejada de forma impresionante
en tu universal mundo de belleza.

Esa hermosura creada, ese saber trabajar,
detalle por detalle, pincelada a pincelada.
Esa infinita sensación de saber buscar
el punto ideal a tu pasión deseada.

Toda la maestría que imprimías
dejando unas huellas jamás soñadas
la has despedido de forma repentina
cuando era infinito el arte que te quedaba.

Toda esa atención, toda esa simpatía
con la que me recibiste cuando
impresionado quedé de lo que mi alma sentía
al ver las maravillas que habías pintado.

Toda esa hermosura, ese universo creado,
toda esa estética que has producido.
A todo el deleite y el placer iluminado
le has dicho ya su adiós definitivo.

Ya quedó todo terminado, ya tu labor
quedará para siempre en el futuro.
Ya se sabrá otorgar el enorme valor
que se merece todo el universo tuyo.

Todo el mundo creado, toda la expresión
de un artista de ingenio inmenso.
Ya tu candoroso y fiel corazón
dejó sus pinceles para siempre quietos.

Ya el dolor y la pena con que dejas
a todos los que te quisieron y admiraron.
Ya a toda tu pasión, tu actividad eterna,
le has dado un triste adiós inesperado.