El mundo de los libros está al alcance de cualquier persona, solo hace falta que despierte el gusanillo, el interés en el individuo por este universo tan maravilloso: no existe excusa para ningún lector de no poder sumergirse en esta pasión, en esta aventura de descubrir tanta belleza y genialidad como se ha escrito a lo largo de la historia. En cierta ocasión --y cuento esta anécdota a propósito de este ensayo-- escuché decir en televisión a varios lectores con motivo de una Feria del libro, que les gustaban mucho los libros, pero que no podían comprarlos porque valían muy caros. A estos comentarios tengo que opinar que eso no es una excusa aceptable porque el que hoy día no lee es porque no quiere, porque constantemente salen ofertas de todo tipo que están al alcance de cualquiera, se fomentan mucho las ediciones de bolsillo, incluso de libros que han sido novedad no hace mucho tiempo y las bibliotecas públicas cuentan con toda clase de títulos, incluidas las publicaciones recientes. Los libros de novedad son los que más dinero cuestan --siempre despierta mucho interés en todos los lectores poder hacerse de un volumen de éxito reciente-- pero no dejan de verse ofertas de libros de muchas literaturas y de todas las épocas a auténticos precios de ganga, no dejan de salir colecciones de todas clases que están al alcance de cualquier bolsillo. El libro de novedad que adquiere resonante popularidad es la única pega para los lectores que les guste seguir la actualidad literaria y cuya economía quizá no le permita tenerlo. Hay veces que se le puede pedir a un amigo que lo tenga, se puede conseguir en una biblioteca, pero lo que es cierto y verdad es que quien hoy día no lee es porque no quiere, porque la cultura está al alcance de cualquiera. Solo es cuestión de que en las sociedades modernas despierte más el interés por la lectura --la difusión es más intensa que nunca-- y que la aventura de leer sea una fascinación que se propague cuanto más mejor. Iniciativas e impulsos no faltan, eso hay que confirmarlo, solo falta que cada vez surjan más interesados y se descubra y se enriquezca más esta realidad siempre presente y que es verdaderamente relevante y trascendente para el futuro de la Humanidad.
lunes, 17 de mayo de 2021
SOBRE LA LECTURA (3)
El género literario que atraviesa una mayor crisis de lectores y de aceptación en general es, sin duda, la poesía. Es el género más olvidado, más dejado, el que pasa siempre más desapercibido, no despierta muchas veces el interés que se merece. Sobre esta realidad de por qué se lee poca poesía hay mucho que debatir. Cierto es que el público lector pasa de gastarse el dinero en poesía, porque, en muchos casos, les parece una tomadura de pelo comprar un librito de poesía actual que no les va a deparar por lo general ninguna satisfacción --acertar en poesía es muy difícil, son más bien pocos los poetas que logran escribir una obra lírica de calidad, sólida y ambiciosa-- y encima les va a costar caro. Pero también es cierto que a lo largo de la historia literaria hay autores clásicos verdaderamente geniales a los que tampoco se les presta la atención que se merecen. A estos autores solo los leen y los estudian --por lo general-- los críticos, los catedráticos, las personas eruditas más ligadas al universo de esta poesía. Solo son más leídos y más conocidos por la sociedad actual los clásicos que lograron destacar más. Pero yo considero que son demasiados los clásicos cuyas obras se han editado y valorado por los estudiosos y la crítica y que sufren un injusto olvido o dejadez por parte de los lectores actuales. Otra cuestión a debatir es que, a pesar de la crisis que sufre el mundo de la poesía como consecuencia de las innumerables obras malas que los muchos poetastros de hoy editan y de toda la especulación y reconocimiento que se hace de las vanguardias mal concebidas, se escriben y se publican libros buenos, antologías muy acertadas y los lectores les dan también de lado. Hay obras poéticas a lo largo de la historia de la literatura que se han leído siempre, de una genialidad indiscutible, pero salvo estas gloriosas excepciones que han causado trascendental impacto, en el mundo de la poesía hay que afirmar que existen obras de calidad, libros de gran valor literario que no despiertan la atención que se merecen o no son descubiertas por los lectores en general.
domingo, 16 de mayo de 2021
SOBRE LA LECTURA (4)
Sobre la lectura de poesía voy a exponer en este ensayo mi propia experiencia, como ávido lector y amante de la buena poesía. Y digo buena poesía porque los lectores de este género deben, desde el primer momento, saber seleccionar los textos que más les gustan, identificarse con lo más genial de los vates que más les llenan, saber familiarizarse siempre con la lírica que les parezca de calidad suprema. Y, por otro lado, deben saber rechazar y no hacer el más mínimo caso a lo mucho que existe de podrido y corrupto en el variado y amplio panorama de la poesía, sobre todo en la contemporánea. Como lector de lírica que soy desde hace muchos años, tengo que decir que esto es lo que he solido hacer siempre, rechazar todo lo que me parezca malo --dentro de la obra de un mismo autor te puedes encontrar composiciones geniales y otras que no valen absolutamente nada, porque hay de todo y el mundo de la literatura es de lo más variado y sorprendente-- y releer únicamente los textos que más me fascinan, con los que me identifico más. En el género poético hay que buscar y dar solo con la calidad, al igual que en los otros. Tengo que decir que para mí leer poesía, saber leer poesía, es la lectura más hermosa que existe. La lírica más auténtica es la manifestación literaria más pura, es donde la belleza creativa alcanza las cimas más altas. Y es una lástima, es lamentable que los lectores de novela o de cuento, de teatro, de ensayo, géneros que cuentan con más aceptación, no sepan descubrir lo mucho y maravilloso que existe en este mundo literario de todos los tiempos. Y tengo que comentar que durante muchos años he sido lector mayormente de poesía, que me llena mucho y es el género que más me relaja y con el que más disfruto. Y, sin embargo, al contrario que la mayoría de los lectores, otros géneros como la novela me cansan, me agotan, no me concentro bien en ellos, a pesar de que les pongo una gran dosis de voluntad. No sé por qué no se lee más poesía, cómo no surge una fiebre mayor de lectores y se propaga más este género por excelencia, pues, al parecer, ha quedado para los poetas y para no muchos más. Se trata de una comunidad reducida y parece que va a peor, pero de esto tienen la culpa los señores especuladores que se mueven en este terreno, los ineptos, que valoran y premian y reconocen las muchas bacaladas que están viendo la luz de la edición y rechazan y perjudican a los buenos poetas --que todavía quedan-- a los que injustamente se les cierran casi todas las puertas. Es una realidad evidente que toda la basura poética que están premiando y publicando estos señores no es lo mejor. La poesía mejor es la que queda por salir --ya dice el refrán que lo bueno tarda más en llegar-- y cuando estos piratas ineptos se dejen de tantas mafias y reconozcan con mejor ojo la buena poesía que les llega a sus manos, entonces es cuando el mundo de la lírica actual podrá dar un respiro de todo este ambiente corrompido y lamentable que reposa en las solitarias estanterías de las librerías, solitarias porque la gente está cansada de ver las porquerías que se editan y han terminado por no hacer caso a esta historia de fabricar tantas pésimas obras literarias.
lunes, 3 de mayo de 2021
SOBRE LA LECTURA (5)
Desde que una persona descubre la afición por la lectura debe saber indagar en todos los géneros para escoger el que más le gusta y decantarse por uno especialmente, o por varios, o por todos, si se trata de un lector que ama todo tipo de literatura, un lector al completo. El lector, desde que se inicia, debe seguir un rodaje en su forma de leer, debe procurar leer cada vez más rápido y dominar lo mejor posible el ejercicio mental de la lectura. Cierto es que hay libros de formación para el lector, de técnicas de lectura rápida y si un lector no cree que lee con eficacia, con ligereza, con agilidad mental, debe acudir a ellos y probar estos sistemas ideados y elaborados por los expertos. Durante el tiempo de lectura, el lector debe estar centrado nada más en lo que lee, debe evitar por todos los medios los llamados vicios y absorber lo más intensa y eficazmente posible el mensaje literario que contiene el libro que está leyendo. Ahora bien, a mi modo de observar el mundo de la lectura, cuando un lector no se siente identificado con el libro que ha caído en sus manos y no le gusta, debe mandarlo a paseo y no obstinarse en tragárselo por la fuerza. Y esto sucede, pues hay lectores que se empeñan en terminar de leer un libro, aunque no les guste, pues creen que todo lo que se empieza hay que concluirlo. Yo opino que esto es un tremendo error por parte de los lectores que así lo hacen, los lectores de raza, llamémosles así, porque cuando algo no entusiasma o lo que es peor, que se trata de una lectura que agobia, con la que el lector no se siente a gusto y trata de encontrar en las páginas que vienen lo que no ha podido sentir de las precedentes, lo mejor que puede hacer es quitarse de en medio ese libro. El lector debe concentrarse solo en obras que le fascinen y aprovechar el tiempo en leer buena literatura y saber evitar los muchos bodrios de los que está plagado el mundo de la edición. Otro asunto que quiero tratar en este ensayo es que se deben hacer lecturas variadas y no obsesionarse por un mismo autor, pues aunque guste mucho, siempre el lector se va a tropezar con libros pésimos de ese escritor, porque no siempre se acierta y hay cosas que salen excelentes, otras regulares y otras fatales. De ahí la célebre frase que dice: "Hay que leer lo mejor de los mejores". Cuando algo suena mucho es por algo y ya dice el refrán que cuando el río suena agua lleva y cuando las obras son más célebres y más sonadas que otras será por algo. Y se puede uno decantar por lo que más éxito tiene. Sin embargo, también es cierto que hay muchos libros que están olvidados y que en la actualidad los lectores no les prestan la debida atención y que hay que saber descubrir y que se vuelvan a leer. En cuanto a mi experiencia como lector, quiero comentar que me gusta leer de todo, hacer lecturas muy variadas, hoy un poco de aquí, mañana otro poco allí y no obstinarme solo con una cosa. Y aunque leo mucha poesía, no dejo atrás los demás géneros, que me han deparado momentos inolvidables y entrañables y gozosos en mi trayectoria de lector.
domingo, 2 de mayo de 2021
LOS INÉDITOS (1)
Una cuestión a debatir en la realidad literaria es todo lo relacionado con el mundo de los inéditos. En el universo de la creación --siempre tan complejo y variado-- surgen determinadas obras --en el caso de algunos escritores hasta abundantes-- que sus autores no se deciden a publicar en vida por considerarlas no aptas para ello. Piensan que son bajas de calidad y tras revisarlas concienzudamente e intentar darles una concepción aceptable con la que quedar satisfechos, resulta que las dejan apartadas a un lado por la imposibilidad de lograr lo que desean, porque no todo sale redondo y estas obras que han nacido torcidas y siempre van a seguir en esta condición, o las destruyen o las dejan recogidas y guardadas en el baúl de los olvidos. La Historia de la literatura está plagada de casos así. Más lamentable considero que hoy día la inmensa masa de escritores que están surgiendo tengan más negro que nunca su futuro y que escritores auténticos, con obras sólidamente ambiciosas, no consigan publicar porque la abundante mediocridad a la que se reconoce y edita, solapa y dificulta con sus obras menores a los autores que verdaderamente pueden aportar obras interesantes y valiosas al mundo de la cultura. Desgraciadamente, el panorama actual de nuestras letras está obstaculizando el nacimiento impreso de auténticas estrellas de la literatura y sus obras están siendo arrinconadas por todos estos mafiosos politiqueros de la literatura que están cometiendo tremendos errores e injusticias. El problema está en que a este paso van a ser muy buenos autores los que van a morir inéditos, como ha sucedido en muchos casos a lo largo de la historia literaria, mientras no dejan de premiarse y publicarse multitud de obras malas y absurdas, que por supuesto no trascienden --el público lector es el primero que no las lee ni les presta la más mínima atención-- pero que impiden que lleguen los libros de calidad que se están quedando estancados y rechazados, para sufrimiento en especial de los buenos escritores que las han elaborado y que no encuentran salida en este injusto y mafioso mundo de la literatura. La realidad de los inéditos, al proliferar tantísimos autores, es cada vez mayor. Y en las circunstancias en las que se desenvuelve la política cultural, cada vez será peor, como la cosa no cambie y poder editar se convertirá en un auténtico infierno para los creadores.
sábado, 1 de mayo de 2021
LOS INÉDITOS (2)
Sobre los inéditos, el filósofo y académico Julián Marías publicó en un conocido periódico un interesante y original ensayo. En él reflexiona acerca de una serie de puntos sobre los escritos que quedan inéditos, ya sean de autores vivos o muertos. Y se refiere al peligro, a la amenaza que suponen los inéditos, porque basta que ostenten esta condición para que sean mucho más valorados que las otras obras de los autores --verdaderamente más importantes y valiosas para el futuro de la literatura y el pensamiento-- que están olvidadas, no se leen mucho, se habla y se escribe poco sobre ellas y no se las suele reeditar. Y sin embargo, cuando aparece un inédito de estos autores se le da una gran relevancia --a veces hasta exagerada-- y su hallazgo despierta mucho interés y notoriedad. En la mayoría de estos casos --las obras que han quedado inéditas-- ha sucedido así porque a su autor no le pareció una obra de calidad que mereciera la pena ser editada, no se encontraba satisfecho con ella y lo más seguro es que no le agradara su publicación. Y cuando esas obras son descubiertas en el futuro, sus herederos, críticos y editores se vuelcan con ellas, les dan una desbordante publicidad y el hallazgo es celebrado, elogiado y se le presta todo tipo de atenciones, estudios y valoraciones. Sobre todo esto, Julián Marías dice que se trata de un problema de moral intelectual, porque los ansiosos lectores de los inéditos que se publican, resulta a veces que no tienen ni idea de la otra obra esencial y significativa de sus respectivos autores. Y especifica también que los editores no suelen reimprimir libros agotados, quedando incompletas las auténticas obras de muchos escritores, y, sin embargo, vuelcan todo su interés por publicar los textos que sus autores nunca quisieron que se hiciera. Y de este modo, no se lee lo que ellos desearon, lo que verdaderamente destinaron para ello, porque se trataba de escritos con los que se sintieron identificados y satisfechos y optaron por su publicación. En cambio, se leen los que quedaron inéditos y que les producía hasta repulsa, por ser obras menores, inaceptables, pésimas, inacabadas, a las que no les vieron continuidad y que se negaron a seguir escribiendo, escritos, en definitiva, que no reflejaban lo que ellos deseaban de su producción literaria.
miércoles, 21 de abril de 2021
LOS INÉDITOS (3)
De los análisis sobre el mundo de los inéditos de Julián Marías, yo, a mi modesto criterio, discrepo en algún que otro punto. Estoy de acuerdo con estas reflexiones, pero quisiera matizar algunas diferencias sobre la aparición de los inéditos. Resulta que se descubren obras inéditas que a sus autores --como se ha comentado-- no les parecieron aceptables y no desearon que se publicaran, no prestaron en su vida interés por su porvenir. Y, sin embargo, gustan y atraen a un sector del público lector --ya dice el refrán que sobre gustos no hay nada escrito-- quien sí se siente identificado con ellas y no las lee solo por el hecho de tratarse de inéditos aparecidos del célebre autor. Yo expongo mi caso personal, con ejemplos, para aclarar esta cuestión tan proclive a debates y opiniones diversas. Hace unos años apareció la poesía inédita de juventud de Federico García Lorca. Yo había leído bastante la obra lírica del autor granadino y en algunos casos me había gustado y en otros no, como es normal en todo escritor, porque en la literatura no siempre se acierta. Pues sucedió que al leer estos inéditos --olvidados durante setenta y tantos años-- descubrí una poesía lorquiana que me gustó y me causó más atracción en muchos poemas que los de la mayor parte de su producción posterior editada y sobradamente conocida. En otro caso, la aparición de algunos inéditos de Luis Cernuda no me decepcionó en absoluto. Ni los de Antonio y Manuel Machado. Todo es según el criterio o el gusto de cada cual. Hay diferentes valoraciones para todo. Por ello considero que se le debe dar también valor a los inéditos, aunque, eso sí, sin olvidar por este motivo la obra que los autores respectivos destinaron para su publicación. Un caso reciente que ha sido un gran acontecimiento cultural, es la aparición de los inéditos de adolescencia de Pablo Neruda, los ya célebres y sorprendentes "Cuadernos de Temuco", perdidos durante tantos años y que su autor no quiso publicar en vida y se desentendió de ellos. Pues tras mi lectura total de estos poemas de adolescencia del genial vate chileno, he descubierto bastantes composiciones de gran belleza, de gran aprecio y valor literario por mi parte. Me han gustado y he sentido gran gozo tras su esperada aparición y voy a poner como única objeción a lo expuesto, que la mayoría de estos poemas no fueron revisados por su autor, no fueron depurados y pecan en su construcción y expresiones de falta de maduración. Pero en ellos se observa el talento artístico de un gran poeta y se contempla una voz de gran altura y valía, como luego Pablo Neruda corroboraría en tantos y tantos textos geniales a lo largo de su dilatada y ambiciosa obra. Es por ello por lo que he deseado poner estos ejemplos sobre el mundo de los inéditos que yo particularmente he observado. Y como reflexión final quiero decir que los inéditos sí deben ser publicados, pero siempre deben tenerse en cuenta las otras obras de sus autores ya editadas y valorar ambas según el gusto literario que deparen sus contenidos a los lectores.