lunes, 4 de mayo de 2020

SOLEARES 2

En este jardín frondoso
de olores y de frescura
te recuerdo con decoro.


La Luna brilla radiante
en esta noche de sueños
con tu pasión tan fragante.


Las estrellas me iluminan.
El amanecer es puro
con tu grata compañía.

SOLEARES 1

Porque siempre te he querido
te recuerdo en estos versos
con encanto y con lirismo.


Ese sueño de besarte,
ese aroma de sentirte
y la locura de amarte.


Unos versos yo te escribo.
Mi cariño yo te expreso.
Todo esto te lo dedico.

domingo, 3 de mayo de 2020

VOYEURISMO

RESUMEN DE LA NOVELA DE MARTÍN ISIDRO VÁZQUEZ LEÓN

Gregorio Rivas, un joven de veinte años, narra sus experiencias como voyeur tras haber disfrutado de variadas y originales ocasiones a lo largo de su vida. La primera le sucede con Aurora, una vecina suya, a la que observa duchándose desnuda desde la azotea a través de la ventana del cuarto de baño. Posteriormente tiene una aventura sexual con ella poco antes de que se marche de su ciudad, a la que no volverá; todo sucede en el cuarto trastero de la terraza en pleno verano: se desnudan, se magrean y se desahogan con toda clase de experiencias eróticas. Tras la partida de Aurora, Gregorio se queda muy triste y desconcertado, pero la suerte le acompaña otra vez al descubrir que en el edificio colindante vienen unas extranjeras, al parecer alemanas, y que se suben a tomar el sol a la azotea. Gregorio no desea que lo vean, y se encierra en el cuarto trastero, detrás del que hay un respiradero a través del que las observa con el inmenso deseo de que exhiban sus exuberantes cuerpos que lo tienen maravillado. Esto no sucede en un principio, pero ante la soledad de la que gozan estas alemanas en la terraza, se van desinhibiendo y se quedan en top-less. Gregorio disfruta con esta increíble experiencia voyeurista, pero su asombro y sorpresa es aún mayor cuando las observa haciendo el amor descaradamente, por lo que descubre que estas extraordinarias hembras tienen inclinaciones sexuales lesbianas. La aventura voyeurista dura poco porque se marchan con el probable destino de la playa. Pasa el tiempo y Gregorio descubre una nueva sorpresa en su entorno vecinal. Una joven se instala en un piso enfrente de donde él vive. Calcula que tiene unos treinta años y se entera que es escocesa. Comienza a saludarla y por las noches observa desde su casa todos los movimientos y evoluciones que hace Catherine --así se llama--. Al principio no tiene la fortuna de verla en ropas menores, pero ante el asfixiante calor de la ciudad y el deseo morboso de ambos --Gregorio por verla y ella por exhibirse, porque cree que su vecino la fisgonea-- comienza una nueva aventura voyeurista para el protagonista y que Catherine desarrolla con toda la expectación y el calentón para que su vecino sienta más regusto erótico. Se va desnudando poquito a poco, quitándose las prendas de tarde en tarde, hasta que Gregorio consigue al fin, tras muchas dosis de morbo y de ansiedad, verla completamente desnuda. Prosiguen los fisgoneos para Gregorio, a quien le surgen todo tipo de situaciones voyeuristas. A través de dos amigos descubre una piscina en la ciudad en pleno verano que pertenece a un prestigioso y lujoso hotel. Consigue ver mujeres con cuerpos impresionantes bañándose en top-less. Pero la historia quizás llega a su mayor salsa voyeurista cuando Gregorio y sus amigos Raúl y Gabriel entran a trabajar en una pizzería muy frecuentada de la ciudad. Una vez que salen de trabajar y ante la ausencia de los padres de Raúl, los lleva a su casa y contemplan con potentes prismáticos cómo hacen el amor dos parejas en el edificio de enfrente en plena madrugada. Pero todo parece que va a más cuando los compañeros más veteranos de la pizzería les revelan que en el almacén hay un agujero que comunica con el servicio de las mujeres. A través de este orificio y siempre que pueden, es cuando contemplan escenas de todo tipo: las mayores guarradas que imaginarse puedan y sienten más morbo aún al observar las cosas que hacen dos chavalas que conocen y que en su día los rechazaron. Mientras tanto, Gregorio sigue afianzando su relación con Catherine. Hasta que plenos de confianza y de cariño, Catherine le ofrece una aventura sexual. Ésta llegará durante la celebración de la feria primaveral en la ciudad. Gregorio y Catherine van a un teatro erótico y se divierten como no lo habían hecho nunca viendo todos los números erótico-cómicos que representan en el teatro. Suceden escenas de lo más graciosas y al final desfilan por el escenario mujeres completamente desnudas, porque se trata de una sesión especial de madrugada en la que ofrecen más desmadre. Gregorio y Catherine se van para su casa, ambos ansiosos de desahogar toda la adrenalina acumulada durante la noche echando un buen polvo. Después del éxtasis vivido con Catherine, la novela termina con una breve reflexión del protagonista en torno a lo interesante, divertida y original que ha sido su vida en cuanto a la realidad del voyeurismo durante su adolescencia y juventud y que considera una hermosa experiencia haberla sabido tertimoniar.

ENRIQUE BARRERO RODRÍGUEZ

Enrique Barrero Rodríguez nació en Sevilla en 1969. Es Doctor en Derecho y profesor de Derecho Mercantil en la Facultad de Sevilla. Es un poeta que ha recibido una gran cantidad de premios, como el Ciudad de Guadaira, Juan Sierra, primer accésit del premio Luis Cernuda, Florentino Pérez-Embid, etc. Sus libros presentan, en su mayoría, una unidad temática y formal. Baste citar "Cien sonetos de amor", "El tiempo en las orillas", compuesto casi en su totalidad en versículos y girando en torno a la infancia; "Varón de Dolores", colección de sonetos de la Semana Santa de Sevilla y otro todo de décimas, también dedicado a esta fiesta religiosa. Y "Fe de vida", escrito en verso libre, con motivo del nacimiento de su primer hijo, en el que le da su bienvenida a la vida. El lenguaje poético de Enrique Barrero es rico, abundante y variado, de un volumen a otro se va renovando y domina con absoluta facilidad y buen hacer la métrica, sobre todo el soneto, que es su estrofa predilecta y que la ha cultivado prodigiosamente, ya desde sus comienzos siendo muy joven. Y lo más importante es que ha acertado mucho, pues es raro en este sonetista que se deje caer con un soneto malo. Y en el versículo consigue el éxito igualmente, porque este excelente y prolífico vate es un indiscutible maestro y genio. Y como botón de muestra para que los lectores puedan comprobar que no me equivoco, aquí pongo un precioso soneto de su libro "Cien sonetos de amor":

                                         Como tiene dos caras la moneda
                                         y dos rutas, amor, la encrucijada
                                         y dos pupilas traman la mirada
                                         y doble fronda late en la arboleda.

                                         Como es doble el sentido en la vereda
                                         y hay dos filos de acero en cada espada,
                                         como el ave en la jaula liberada
                                         que unas veces se marcha, otras se queda,

                                         así soy yo, mi amor, doble sentido,
                                         --una tarde pasión de la esperanza,
                                         otra tarde resumen del hastío--

                                         el mismo corazón, más dividido,
                                         el puro desnivel de una balanza,
                                         la doble condición del sueño mío.

                                         ENRIQUE BARRERO RODRÍGUEZ 
                                       

sábado, 2 de mayo de 2020

VÍCTOR JIMÉNEZ

Víctor Jiménez nació en Sevilla en 1957. Estudió filología y ejerce de profesor. Es un importante poeta que ha sido galardonado con numerosos premios (Alcaraván, Reposo Neble, Searus, Noctiluca, Villa de Benasque, Florentino Pérez-Embid, primer accésit del premio Luis Cernuda y finalista en dos ocasiones del Premio de la Crítica para autores andaluces). Sus poemas han aparecido en muchas revistas y suplementos y figura asimismo en varias antologías. Víctor Jiménez es un vate muy completo y de una gran calidad. Domina la métrica, es un extraordinario sonetista --también compone bellos sonetillos--, décimas, soleares, romances, poemas en alejandrinos, así como otros en verso corto rimados, etc. Pero lo mismo que Víctor Jiménez acierta genialmente en las composiciones con métrica, en el verso libre o versículo es otro indiscutible talento. Gusta y maravilla leerlo en todo tipo de procedimientos que emplee a la hora de expresarse, nada se le resiste para poder bordar lo que desea. En cuanto a los temas es también muy variado y sugestivo y tiene la virtud que todo escritor debe manifestar en sus creaciones literarias. Todo lo que Víctor Jiménez comunica en sus textos es pura vida. Cuenta sus vivencias, su infancia, sus recuerdos en el barrio de San Bernardo, sus amigos, sus relaciones, sus aficiones, sus lecturas, su soledad, sus sentimientos amorosos, sus pasiones y frustraciones... Lo que a mí personalmente me ha sucedido con las copiosas lecturas que he realizado de todos sus libros, jamás me ha pasado con ningún otro autor lírico contemporáneo. De todo lo que he leído de Victor Jiménez no me ha decepcionado nunca nada, no puedo decir que haya una sola creación suya que merezca el calificativo de infumable o floja o mediocre. La sabiduría de Víctor para la poesía es patente y su inspiración y su genio y su esfuerzo y minuciosidad para hacerlo bien lo ha demostrado una y otra vez a lo largo de toda su vida de dedicación plena y fructífera al arte de la literatura. Y para terminar el encuentro con este fundamental vate de nuestro tiempo, confirmarlo con el ejemplo de sus versos, en este caso un romance heroico:

                                          DÍAS DE VERANO

                                    Otro verano más, al que le pido
                                    un día claro, en paz, sencillo, ameno;
                                    conversar con el mar, junto a la orilla,
                                    de incertidumbres, pérdidas, deseos...
                                    Y volver a los libros donde sigue
                                    igual que un corazón dentro del pecho,
                                    latiendo, misteriosa y sorprendente,
                                    la vida por los sueños de los sueños.
                                    Y sentir el encanto de la música.
                                    Y escribir un poema o algún verso.
                                    Y, cuando vuelve el mar y el sol se esconde
                                    y sola va la tarde de regreso,
                                    dar contigo un paseo por la playa,
                                    lejanos ya los días de aguacero.

                                    VÍCTOR JIMÉNEZ

CARMEN JODRA DAVÓ

Carmen Jodra Davó nació en Madrid en 1980. En 1999 ganó el premio de poesía Hiperión con "Las moras agraces". Esta obra sorprendió entonces gratamente en el mundo de la literatura, pues hacía falta ya una voz nueva de calidad que rompiera con el anquilosamiento que padece la poesía contemporánea. Y, en efecto, la reacción positiva ante este espléndido libro no se hizo esperar. En los suplementos literarios, los críticos celebraban admirados esta aparición, que aportaba belleza y atractivo a la lírica y que para ser tan jovencísima la autora apuntaba ya muy alto. La acogida de los lectores fue espectacular, pues se vendió muy bien y las ediciones se sucedieron una detrás de otra. A mí personalmente, este volumen me maravilló nada más verlo y recuerdo con la ilusión que lo compré y la cantidad de veces que lo he leído. Y a todos los amigos/as que se lo he pasado para que me dieran su opinión, también les ha gustado mucho. Quiero decir que es una obra inscrita en la tradición, la mayoría de los poemas escritos con métrica, el lenguaje es rico, bello y atrayente, los temas interesantes y el contenido muy bien expuesto. Es triste y decepcionante para el panorama de la poesía que Carmen Jodra a lo largo de tantos años no ha vuelto a publicar. Y esta excelente autora que tan bien arrancó quedó como una flor de un día. Y pongo este precioso texto de "Las moras agraces" para terminar con este recuerdo a tan genial libro:

                                         DÍAS DE TREINTA GRADOS

                                         Es verano por fin. Por la mañana
                                         los jardines en flor, recién regados,
                                         cantan su exuberante vida y sana
                                         en mil aromas vagos.


                                         Es verano por fin. A mediodía,
                                         el sol hace empaparse nuestras sienes
                                         de sudor animal, y una alegría
                                         salvaje nos enciende.


                                         Es verano por fin. Al caer la tarde
                                         un brillo anaranjado el aire tiene.
                                         Arde una rosa, y la mejilla arde
                                         de un bello adolescente.


                                         Es verano por fin. Y por la noche,
                                         una brisa estelar refresca el mundo,
                                         y no hay lugar para ningún reproche.
                                         Es verano por fin. ¡Que dure mucho!

                                         CARMEN JODRA DAVÓ
                                         
                                     

miércoles, 29 de abril de 2020

VICENTE GALLEGO

Vicente Gallego nació en Valencia en 1963. Con su libro de poemas titulado "La luz, de otra manera" ganó el premio Rey Juan Carlos I y con "Los ojos del extraño" el premio Fundación Loewe a la Creación Joven. Para mi gusto, son sus dos mejores poemarios. El primero, de contenido realista, cuenta vivencias o bien reflexiona en la cotidianidad. Es como un diario donde aparecen las intimidades de un hombre solitario en su contemplación del mar, la luz de los atardeceres, la meditación en la realidad del entorno que habita o que descubre o visita: "He llegado esta tarde hasta el viejo balneario". En "La luz, de otra manera" se manifiesta intensamente la plenitud de la vida y el amor, siempre en el marco de diferentes espacios o escenas que dinamizan todas las realidades del poeta. "Los ojos del extraño" es otro volumen con lirismo en donde el realismo aparece también vivamente. He comprobado que aquí hay más variedad de temas: el verano, la noche, el amor, los viajes, la lectura, el desencanto, las ciudades, y, sobre todo, las tardes, que aparecen una y otra vez como una constante obsesiva. Estas dos obras son plenamente vitalistas, pues expresan y transmiten realidades, situaciones, circunstancias, reflexiones o sensaciones propias del existir, tanto del pasado, presente o futuro. Y aquí pongo un interesante texto de "Los ojos del extraño" para acercar un poco al lector la hermosa lírica de Vicente Gallego:

                                            TRAS UNA LECTURA DE LEOPARDI
                                           
                                             Con la lectura lenta de unos versos
                                             he burlado la espina de estas horas adversas,
                                             y ahora elevo mis ojos con asombro:
                                             ¿cómo pudo aquel joven, hace casi dos siglos,
                                             tener noticias claras de mi vida,
                                             conocer mis afanes, registrar mi cansancio,
                                             ante la noche hacerse una pregunta
                                             cuya respuesta ignora todavía la noche,
                                             y escribir todo eso con palabras
                                             que supieron burlar las celadas del tiempo?
                                             ¿Y para qué apuntar entonces con torpeza
                                             lo que otros dijeron con acierto,
                                             y para qué vivirlo? Y sin embargo,
                                             la vida sigue siendo hermosa y triste,
                                             y esos versos de sombra, extrañamente,
                                             han traído la luz hasta esta tarde.

                                             VICENTE GALLEGO