domingo, 8 de marzo de 2020

AZORÍN Y YO

Entre José Martínez Ruiz, "Azorín" y yo se dan una serie de equivalencias o casualidades que resultan muy curiosas de contar. Son unas anécdotas llamativas que yo a lo largo de mi vida he ido observando y que voy a transmitir en este ensayo. Yo nací el 28 de octubre de 1966. Azorín falleció muy provecto, a la edad de noventa y tres años, el 2 de marzo de 1967. Quiere esto decir que cuando yo hacía pocos meses que había venido al mundo, Azorín murió a una avanzada edad, pero ambos coincidimos vivos. Ramón Martínez Ruiz, hermano de Azorín, fue médico en el pueblo de Jaén "La Puerta de Segura" y mi padre, natural de allí, contrajo una pulmonía con diecisiete años y estuvo al borde de la muerte. D. Ramón el médico le salvó milagrosamente la vida en plena posguerra. Quiere esto decir que yo existo gracias al hermano de Azorín. Mi progenitor fue amigo siempre de Amancio, sobrino de Azorín, hijo de otro hermano del célebre literato y que residieron en La Puerta de Segura. Mi abuelo materno cuentan que en la posguerra hizo un viaje con Azorín a Alicante. Lo llevó hasta allí en su camión y ya no sé si tuvo más relación o menos con él, pero el caso es que se conocieron. El día 28 de octubre de 1994, es decir, cuando yo cumplí 28 años de edad, justo en ese día, ABC publicó un artículo mío titulado "Leer a Azorín". ABC fue un periódico en el que el eximio autor del 98 colaboró durante muchos años de su vida. Y ese escrito mío ensalzando la obra de Azorín, apareció en el año en el que yo hacía una década que comencé a escribir. Para terminar decir que la forma o el estilo de yo narrar o redactar en prosa se lo debo a Azorín. Ha sido mi maestro y mi ejemplo a la hora de crear la prosa y gracias a él puedo hacerlo con soltura, eficacia y amenidad, como contaré en otro ensayo.

EL ARCAÍSMO DECADENTE DE LAS EDITORIALES TUSQUETS Y ANAGRAMA

Se trata de dos importantes empresas editoriales de renombre y prestigio, con mucha fama y reconocimiento por su excelente labor cultural y que el año pasado 2019 cumplieron su medio siglo de existencia. Pero dejando aparte tantos tópicos y tanto como se las está mitificando, yo quiero hacer una serie de valoraciones y aclaraciones acerca de esta celebrada actuación y trabajo realizado por estas editoriales, que pudieran poner en duda o en entredicho todo esto. Pero lo voy a exponer sin yo hacerme la víctima en cuanto a todo el desastre que han cometido con mi obra. En este caso, de mí no voy a decir nada y todo lo que comentaré queda al margen de mi realidad particular. Tusquets y Anagrama publican muchas veces por razones extraliterarias y cuando lo hacen por motivos puramente estéticos y creen que esas obras por las que apuestan son de calidad, no suelen acertar mucho precisamente. La prueba está de la simpatía que tiene Anagrama por los nuevos valores hispanoamericanos; autores que la mayoría son flojos o mediocres y que venden muy poco. Pienso que podrían dar más oportunidades a escritores españoles, y dentro de éstos, hacerlo con otros mucho mejores que los que sacan a la palestra, que más bien son poco interesantes. Como ejemplo digo que el premio Herralde de novela que lleva toda una vida convocándose, no ha dado todavía, que yo sepa, una novela con éxito grande de ventas. Y en cada convocatoria se presentan cientos de originales. A mí me consta que entre esos pingües lotes de manuscritos que reciben, existen obras maestras que las pasan de largo y no las descubren. Todo ello por su falta de criterio adecuado, por sus mafias y por su poca profesionalidad. Igual ocurre con el premio Anagrama de ensayo. Han tenido en este certamen sus aciertos, sin duda, pero también es verdad que no han apostado por muchos otros manuscritos de calidad indiscutible y se han negado a publicarlos en su colección Argumentos. En cuanto a Tusquets más de lo mismo. En su premio de novela no han sacado a la luz todavía ninguna obra de éxito. Y tienen la colección de poesía Nuevos textos sagrados, pero todo lo que editan es de autores con una trayectoria, sin haber tenido nunca la valentía de apostar y apoyar a un poeta nuevo. Es verdad que en esta colección publican algunos libros de calidad, sí, pero suelen ser obras completas de autores de renombre cuyos poemarios son ya clásicos y cuyas primeras ediciones salieron hace varias décadas. También es del conocimiento de todo el mundo que ambos sellos publican libros geniales y de éxito total que arrasan en ventas, pero eso es una tómbola de tanto como lanzan y entre todo es normal que también haya algunos aciertos. Dejémonos de tantos tópicos y de tantas historias porque si entramos en justas razones y se analiza bien el asunto en cuestión, su "excelente" trayectoria editorial merece en realidad la calificación de SUSPENSO.

sábado, 7 de marzo de 2020

LOS HÉROES QUE SIEMPRE VENCÍAN ESTÁN TODOS OLVIDADOS

Un escritor y periodista, antiguo colega mío, publicó un elogioso y emotivo artículo sobre mí en el tristemente desaparecido diario "El Correo de Andalucía" (30-12-2004). En esta columna el periodista me ponía por todo lo alto, reconocía abiertamente y sin tapujos mis grandes virtudes como artista literario, mi perseverancia y mi entrega hacia esta actividad que centraba casi exclusivamente mi vida: "usar letras en un mundo de números". Denunciaba y lamentaba las constantes y rotundas injusticias cometidas con mi obra, pero encomiaba cómo yo había arrostrado mi destino de escritor, a pesar de las adversidades padecidas, "con una robustez de espíritu que pone la carne de gallina". Pero afirmaba que en mi persona, en mi actitud como literato, tenía más mérito aún que mi disciplina mi humildad. Yo diría sobre esto que aunque es cierto que hay veces que sí lo he sido, en otras ocasiones no tanto, porque a ningún artista que se dedica con esfuerzo, ilusión y que está orgulloso con su obra y su labor le gusta la modestia. Y en ningún caso menospreciarse y desmerecer de sus méritos y del trabajo que con tanta pasión desarrolla. Pero lo más curioso e impactante de este panegírico artículo a modo de homenaje hacia mí, es cuando este autor afirma que tantos y tan inmerecidos reveses del azar en mi nefasta trayectoria son tan solo una modalidad de éxito. Y lo sentenció para terminar de esta forma: "Los héroes que siempre vencían están todos olvidados" y a continuación: "De Aquiles solo se recuerda su talón". Toda la vida llevo de fracasos constantes, injustos, absurdos e inexplicables, pero tantos fracasos, según César Rufino, desembocarán algún día en algo muy distinto, mientras que muchos triunfadores y vencedores quedarán en el más desolador olvido.

viernes, 6 de marzo de 2020

VIAJES URBANOS

1.

Yo, Gerardo Gutiérrez, confieso que a mis veintitrés años nunca he mantenido relaciones amorosas con ninguna chica. Todo este triste panorama ha transcurrido así en mi vida, si bien pienso que la cosa va a cambiar y más aún cuando ya hace unos meses que gozo de un trabajo fijo y estable fruto de unas oposiciones que aprobé, y por el que tengo privilegios que pueden hacer transformar y girar este monótono contenido de mi vida. He solido coger muy poco el autobús, tanto en mi ciudad como en trayectos más largos; hasta ahora mi ciudad me había dedicado a recorrerla como buen ciudadano de a pie que soy, pero tras la llegada de mi actividad laboral me he visto obligado a utilizar este medio de transporte. Como he dicho, no he tenido relaciones con chicas, pero sí que me siento a gusto y relajado en los sucesivos desplazamientos que todos los días hago rumbo a las oficinas donde trabajo.

2.

Este relax que he mencionado, este gusto y bienestar se ha manifestado en mi vida sin yo buscarlo, sin yo intentarlo disfrutar. Todo me ha surgido tras las contactos o refregones eróticos que me han proporcionado algunas jovencitas --y no tan jovencitas--, en los autobuses urbanos en los que me he subido y que me han contagiado de ardientes golpes de gozo con los que me lo he pasado de maravilla.

3.

Desde un principio he tenido la suerte de que se sentaran a mi lado en los autobuses mujeres que me han agradado bastante, algunas de las que he recordado después por lo enrolladas que han sido durante el trayecto. Y no lo digo porque me hayan dado conversación o se hayan interesado por mí: estas compañías de las que he disfrutado solo iban al grano, o sea, que lo que deseaban era comunicarse conmigo juntándome las piernas cuando iba sentado al lado de ellas. Otras veces, cuando no podía coger asiento e iba de pie, las había que procuraban pegarse lo más posible a mí y refregarme todos sus encantos con los que yo me deleitaba y vibraba de regocijo erótico. En el autobús esto es a veces hasta forzado para muchas mujeres y hombres, pues cuando se llena a rebosar, los cuerpos tienen que estar pegados unos con otros y si uno tiene la suerte de que le toque una buena moza a su lado no hay nada más que apechugar y aprovecharse de la ocasión. A no ser que uno sea demasiado descarado y corra el peligro de que la chica acosada le llame la atención y forme el escándalo delante de todo el mundo. Pero esto no suele suceder porque además muchas lo buscan, lo quieren y desean el calor de los contactos que en el autobús los hombres les transmiten, para su morbo y desahogo posterior en la cama o en el cuarto de baño.

4.

En estos escasos meses que vengo cogiendo el autobús han sido algunos los contactos que he recibido. Pero me interesa recordar dos exactamente, porque he tenido la fortuna de disfrutarlos con chicas que harán antología en mi vida y en mis sentimientos aunque no las vuelva a ver. Desgraciadamente, solo he coincidido con ellas en una ocasión y esto me ha disgustado, puesto que mujeres así confieso que he visto pocas, y esas dos oportunidades que me han brindado la suerte y sus encantos me gustaría que se volvieran a repetir en mi vida cuantas más veces mejor.

5.

La primera chica creo que sería unos años mayor que yo, puede que rozara la treintena, pero al sentirse al lado mía --coincidió que fue en el final del autobús cuyos asientos están más juntos y donde todo contacto es prácticamente inevitable--, pareció estar conforme de lo a gusto y caliente que iba a viajar. Esta morenaza de una hermosura pocas veces contemplada por mis ojos, de una estructura corporal inmensa, me puso al rojo vivo cuando se vino a sentar a mi lado porque está claro que la primera impresión es la que más vale. Yo estuve nervioso en un principio, pero después me dediqué a mirarle un poco descarado los dos senos tan firmes y grandes que poseía. Iba maquillada, me extrañaba que una mujer de estas características viajase sola y en un autobús urbano. De vez en cuando se movía fingiendo calor, pero lo que culminó la gota del vaso fue después, cuando se levantó brevemente dos veces para ajustarse la falda: cada vez que pasó esto me refregó los laterales del culo con unos empujones que me resultaron tan ardorosos que ya estarán para siempre en la memoria de mi vida. Al final todo se acabó, llegó la parada donde se tenía que bajar. Yo observé ansiosamente cómo se iba, quedé destrozado de que una mujer de esta categoría se alejara de mis ojos y de mi cuerpo que tan gozosamente lo había pasado en unos quince minutos eternos para mis sueños o fantasías sexuales presentes y futuras.

6.

Dos semanas después me tocó otra brillante lotería en mis desplazamientos urbanos en el autobús. Disfruté tanto como en el anterior viaje, pero esta vez con una chica que sería algo más joven que yo y que tenía muchas ganas de marcha. No era un bombón con tanta sensación como la morena, simplemente era un tipo de mujer diferente, pero a mí me gustó mucho desde el principio en que tuve la suerte de que se sentara conmigo. Íbamos muy apretados, y esta buena moza que tenía dos pechos impresionantes --y que se le transparentaron al quitarse una rebeca que llevaba--, subía y bajaba el muslo y me dio unos saludables refregones que nunca podré olvidar.

7.

Curiosamente, fueron estos dos casos, estas dos experiencias mías, momentos de acción descarada, y ni ellas ni yo decidimos hablarnos para no estropear la grata aventurilla que estábamos viviendo y con la que tanto gozamos. Ahora, en mis sucesivos desplazamientos, no creo que vuelva a sentir oportunidades tan geniales, aunque ya presiento que la llamarada del amor iluminará plenamente de placer y satisfacción el camino de mi vida en un tiempo no muy lejano.

jueves, 5 de marzo de 2020

LA BIBLIOTECA

1.

Amanece un día más en el hospital en el que hace ya tiempo que estoy ingresado para curarme de mi adicción a la heroína. Me encuentro mejor, me voy restableciendo poco a poco de todo ese sufrimiento que ha desolado mi vida y con inmensos deseos y sueños de volver a ver la luz y recuperar la salud. En esta mañana primaveral me encuentro más animado que nunca, estoy dispuesto a que este desastroso episodio de mi juventud cambie y pueda disfrutar de los muchos encantos que tiene la vida.

2.

De mi pasado antes de caer en la droga poco tengo que contar. Fue mi fracaso como estudiante el motivo que desencadenó mi perdición, pues no debí abandonar los estudios tan tempranamente e intentar haberme esforzado más y acoplarme mejor a ellos. Y me metí en un círculo de amistades peligrosas que fue el hecho que me llevaría a la desgracia. Mis antiguos compañeros de colegio observaron la ruina de vida que me había buscado, y ante esta triste realidad, se apartaron de mi compañía y evitaron no caer tan estúpidamente en esta pesadilla como yo lo hice.

3.

Mis padres me apoyaron en todo momento y tras mucho luchar consiguieron que yo comenzara a salir de la oscuridad. En este hospital me trataban muy bien y fui haciendo amistad con los enfermeros y médicos que me atendían. También advertí en los rostros de otros toxicómanos deseos inmensos de poder salir de este infierno, pero la mayoría de ellos se encontraban muy mal. Yo comencé a hacer amistad con otro enfermo que se encontraba en parecidas circunstancias a la mía y que ahora estaba viviendo sus primeros mejores momentos. Es por ello que los dos sintiéramos atracción por dialogar, de transmitirnos nuestras ideas y pensamientos, nuestro futuro si salíamos de esta terrible situación que padecíamos. De nuestro pasado decidimos no hablar mucho porque recordar y darle vueltas a lo negativo no conduce a nada, pues como dice el refrán, agua pasada no mueve molino. El que hablásemos era un buen síntoma, según los médicos, teníamos que desahogarnos y no pensar solamente; era señal de mejoría porque durante los meses atrás apenas si nos salía el habla del cuerpo de lo atormentados y golpeados que estábamos por esta cruel enfermedad.

4.

Pero además de mi incipiente amistad con este joven, yo comencé a sentir curiosidad por una biblioteca bastante grande que había en una de las salas del hospital. Hasta ahora yo había observado que solo había un enfermo que leía algo, generalmente tebeos, porque me di cuenta de que intentó la lectura de otros libros y los dejó, porque serían de un tipo de géneros con los que no se concentró o con los que se sintió agobiado, pues su cabeza la verdad es que no estaría en condiciones para introducirse en narraciones extensas. Y fue en este día primaveral cuando yo decidí también cambiar de rumbo y comencé a echar un vistazo a este gigantesco mueble lleno de toda clase de libros --había hasta varias enciclopedias--. Me llevé un buen rato contemplando la variedad de volúmenes y la verdad es que no sabía por cual decantarme. Puse en duda mi capacidad para sacar fruto a la lectura y pensé mucho y le di muchas vueltas a la hora de elegir con qué libro, comic, historieta, etc. iba a intentar iniciarme. Deseos e ilusión no me faltaban --eso era lo más importante--, y quería comenzar porque hasta ahora no había tocado ningún ejemplar de esta nutrida biblioteca. Y decidí iniciarme con un libro de cuentos infantiles, editado con ilustraciones y con letras de gran tamaño. Si no puedo entender esto --me dije--, es que ya no puedo ni valgo para nada.

5.

Desde el primer momento, desde la primera línea, me sentí inmensamente atraído por la lectura de este libro de relatos infantiles. Había sabido elegir y empecé a encontrarme muy a gusto y fascinado conforme me sumergía en el primer cuento, que se titulaba "Camino del colegio" y que contaba la vida de unos niños y su profesor en una escuela rural. Mi impresión sobre esta historia no pudo ser más favorable y este día maravilloso de mi vida leí otros dos relatos más de este ejemplar con el que me sentí encantado. Se lo comenté a un enfermero y me dijo que le parecía muy bien lo que había hecho y que a él le gustaba leer, pero por motivos de su trabajo y su numerosa familia --que lo absorbían casi por completo--, apenas podía dedicarse a esta fascinación. Pero me recomendó que yo lo hiciera poco a poco y que no me obsesionara mucho, pues mi cabeza no se encontraba en unas circunstancias recomendables como para que yo abusara de ello. También me dijo que los tipos de lecturas fueran lo más ligeras posible.

   --Por cierto, ¿Qué libro estás leyendo? --me preguntó.
   --Uno de cuentos infantiles.

Cuando le dije el título se sintió feliz de que yo me hubiera iniciado con este libro, pues me refirió que hacía ya varios años que leyó el mismo ejemplar. Comentamos bastantes puntos acerca de los cuentos que yo había leído y me recomendó que los leyera todos. Según su opinión, se trataba de un volumen genial y atrayente, de lectura muy cómoda y amena, y podía empaparme bien de todas estas hermosas historias. Pero siempre --me insistió--, que durante el tiempo de lectura yo me sintiera relajado y realizado y mi cabeza no me entorpeciera mi bienestar adquirido, pues había rachas que los síntomas de la droga me afectaban, aunque ya todo fuese a mejor y todo este veneno lo estuviese superando.

6.

Avancé en este camino iniciado, le cogí el gusto y el atractivo a esta actividad de la lectura y mis médicos me dijeron que había sabido elegir esta eficaz terapéutica. Y con mucho entusiasmo y satisfacción terminé de leer este magnífico libro. Todos sus cuentos me gustaron, sobre todo los titulados "Gongolito el obediente", "El timo de la ruedecita", "Los zuecos de la virgen", "Los tres cerditos" y me fascinó mucho la historia del ajedrez, cómo y en qué circunstancias fue inventado y todo lo que sucedió después. Le recomendé la lectura de este volumen a mi amigo y aceptó, me dijo que si yo de verdad me lo había pasado tan bien leyéndolo, que él iba a probar a ver si le ocurría lo mismo.

7.

Después de este primer éxito decidí con mucho interés seguir con nuevos libros. No tardé mucho tiempo en elegir, pues di con una selección de las mejores y más divulgadas historias de "Las mil y una noches". Yo conocía algunas a través del cine, cuando las vi siendo pequeño, y me puse enseguida a leer. Tengo que confesar que me sentí embelesado desde el primer momento y fueron unas jornadas tan placenteras que me apetecía y me llenaba de sueños seguir con esta pasión que tan afortunadamente había descubierto.

8.

Disfruté mucho con "Las mil y una noches" y lo leí con la misma soltura y comodidad que el libro de cuentos. Son unas narraciones para todos los públicos, y yo me recreé durante las noches en este hospital con estas ficciones que tanto me habían fascinado. "Aladino y la lámpara maravillosa", "Alí Babá y los cuarenta ladrones", "Simbad el marino", "El tarro de aceitunas", etc. ya estaban en mi memoria y en mis sueños. También me estimularon las páginas exóticas o eróticas, pero quizás aún más los cuadros realistas de la vida cotidiana, los vivos esbozos de los mercados de Egipto o la galería de personajes de ambiente popular (el jorobado, el sastre, etc.). Su estilo es tan llano, ágil y ameno que cualquiera puede leer estos célebres relatos. Además este ejemplar estaba ilustrado con dibujos que hacían referencia a las historias, por lo que resultaba más atractiva su lectura.

9.

Seguía evolucionando favorablemente de todos los dolores y malestares que me había provocado la droga. Y seguía enganchado a la vida, a la vida de los libros, estaba entusiasmado y fascinado con esta aventura de leer que me había llegado en unas circunstancias difíciles, y que estaba siendo una auténtica terapia para mandar al infierno la droga y no acordarme nunca más de este mundo caótico en el que tan estúpidamente había caído y que quería anular de mi mundo para siempre. Quise seguir con lecturas sencillas y me leí muchas fábulas de Esopo, Iriarte y Samaniego, que me resultaron curiosas y deliciosas. Leí posteriormente los clásicos de cuentos infantiles, quise avanzar en esta línea de lecturas fáciles y disfruté con los cuentos de Perrault, los hermanos GRIMM y Hans Christian Andersen. Después quise cambiar de rumbo y me dediqué a hojear las enciclopedias de Historia Universal y de Historia de la Literatura. Tengo que decir que, como eran enormes, me dediqué solo a leer los encabezamientos, los pies de fotos o grabados, las introducciones más generales, para irme enterando de las fases de la historia, sus personajes y hechos principales, etc. Me llevé tiempo curioseando estas monumentales obras del saber humano. Y al mismo tiempo lo humano, la vida, la verdad, el amor, el bienestar, la felicidad, comenzó a inundar mi ser.

10.

Mientras evolucionaba tan positivamente mi realidad, yo ya quería volver a mi casa junto a mis padres, porque me encontraba muy restablecido, con muchas ganas de afrontar una nueva etapa que yo estaba convencido de que iba  a ser el polo opuesto a lo que fue mi calamitoso pasado. Los médicos estaban asombrados de mi recuperación, de mi nueva personalidad y de mis deseos de dar un nuevo rumbo a mi vida. Y después de estudiar bien mi caso y tras una recuperación final decidieron darme el alta. Todo este panorama esplendoroso de mi vida pudo ser posible al yo comenzar a mirar en aquel rutilante día primaveral los libros de la biblioteca del hospital.

sábado, 22 de febrero de 2020

LA POESÍA DE CARMEN PICÓN

Leer los poemas de Carmen Picón es encontrarse con su mundo íntimo, que lo manifiesta con sencillez, inocencia, ingenuidad; lo hace a través de versos cortos, normalmente rimados en asonante, para transmitir ritmo y ofrecer sensación de musicalidad. Sus temas son muy variados, desde la poesía, que es su punto de partida, porque es a través de ella con la que expresa sus sentimientos, es su medio, es su herramienta: "Señor, ayúdame/ a que haga poesía;/ dame tú un cáliz/ de belleza y armonía". Es el amor, sin duda, como tema primordial y eterno de la lírica, el que más trata en sus versos: "Quiero que me beses/ hasta que te mueras/ para probar tu boca/ intempestiva y fría". "El que no ama es porque está muerto/ por eso, mi vida,/ te llevo siempre/ en el pensamiento". En su deseo de amor, sus versos comunican a veces soledad y ausencia del ser amado: "Pero tú no vienes,/ tú siempre tardón". "¿Por qué no vienes?/ siempre te espero/ los días, los días/ desde mi balcón". O bien en este otro: "Ay amor/ qué larga es la espera;/ yo siempre te llamo,/ pero tú no te enteras". Hay un poema cargado de símbolos que quizás encierre el mundo lírico de Carmen: "No me siento águila/ me siento mariposa/ que al posarse de flor en flor/ les va clavando una espina/ que saco del corazón". Observo en sus textos símbolos que suelen ser de la naturaleza y en los que insiste una y otra vez y que son piezas con las que construye su lenguaje y el punto de apoyo para expresarse: flor, rosa, romero, juncia, mariposa, olivo, águila, pajarillo, margarita, jazmín, etc. Algunos poemas están dedicados a lugares muy queridos por Carmen como la Alhambra: "¿No has visto/ el sol ponerse/ sobre la Alhambra?" o el pueblo que la vio nacer: "La primera vez que abrí los ojos/ vi una calle de Ochavillo/ una pared blanca de cal,/ el canto de un pajarillo". Otras veces canta a sus seres más queridos y también a personas desamparadas o marginadas con un tono de solidaridad, afecto y respeto hacia ellas. En el poema "Al desconocido" el dolor es por la tragedia de su muerte: "¿Dónde estás desconocido, que has muerto/ de hambre y frío?". En otro caso la tristeza es por una amiga a la que discriminan diciéndole "Rosario la loca" y por la que ella siente un gran cariño: "Nadie la comprendía,/ yo sí la quería,/ no le tenía miedo,/ sabía que a mí me quería". Un texto breve que me ha impactado mucho es el titulado "Las tres penas":

                                             Tres penas tiene mi cuerpo:
                                             fatiga, injusticia y hambre.
                                             Tres penas que no me quito
                                             aunque pudiera quitarme.
                                             Porque es mi pueblo
                                             el que arrastra
                                             las injusticias y el hambre.

Y en otro vuelve a aparecer la soledad: "Yo me siento sola/ en las noches de invierno". Hay que mencionar también hermosas composiciones dedicadas a toreros como Curro Romero; o a pintores como Vincent Van Gogh o su propio hermano, Francisco Picón; y otra dedicada a Albinoni. Quiero comentar que su lírica es sobre todo popular, porque insiste en el verso corto rimado y que su lenguaje es tierno, candoroso, con sencillos símbolos, sin apenas encabalgamientos para dirigirse al lector con rapidez, muy directa y ligeramente. También encuentro retazos de su infancia en sus poesías, que son, insisto, muy populares, y cuyo mejor ejemplo lo encontramos en "Cantares", quizás una de las más logradas de este libro y que reproduzco para poner punto y final a este encuentro con la hermosa lírica de Carmen Picón Moreno:

                                                   CANTARES
                                            Los cantares de mi pueblo
                                            son como sus casas blancas
                                            encaladas por el viento.
                                            Sus niñas morenas
                                            cantan sus cantares
                                            por las azoteas.
                                            ¡Ay! Niña morena
                                            no vayas a la fuente
                                            que tu cantarito
                                            se lo lleva la corriente.
                                            Y sus niñas blancas
                                            cantan sus cantares
                                            por la madrugada.
                                            ¡Ay! Niña blanca,
                                            ve tú a la fuente
                                            y llena tu cantarito
                                            con agua de nieve.

DESDE MI CASTILLO

"Desde mi Castillo", primer libro de poemas de José Luis del Castillo, es un poemario híbrido, variado, original, en donde el lector se encuentra con todo tipo de composiciones, tanto en los temas como en la métrica. Aparecen bellos poemas religiosos, como el soneto que abre el libro: "Desde tu hermosa ermita allá en la sierra/ tiendes hacia nosotros protectora/ tu mano santa y buena que atesora/ los bienes con que Dios cubre la tierra", dedicado a la Virgen de los Ángeles. O la décima a la Virgen de la Soledad: "Virgen de la Soledad/ la del corazón herido, / tiende la mano al perdido/ que te pide por piedad". En otros poemas José Luis canta a Aracena, pueblo por el que siente una gran atracción y cariño: "Desde que yo te vi por vez primera/ me enamoró tu paz y tu sosiego,/ desde que yo te vi, no te lo niego,/ mi voluntad la tienes prisionera". Pero en este libro, como he referido, de gran variedad, hay hermosos sonetos como el dedicado a la "Rosa": "Esta que veis aquí lozana y bella/ se morirá en el término de un día,/ así lo quiere por su mal la estrella/ que su destino hacia la muerte guía". Aparece en este soneto el tema de la muerte representado en una rosa, pero al final lo traslada al ser humano: "Pero así es esta vida de dolores,/ todo cuanto soñamos es quimera,/ pues nos vamos lo mismo que las flores". En otro texto también refleja la muerte: "Si muero junto a la mar/ no me llevéis tierra adentro". Y en el dedicado a un cementerio narra un encuentro misterioso y tétrico en este lugar, una experiencia que impresiona y sobrecoge. José Luis menciona a la muerte en general en estos poemas y en otros casos lo hace dolorido de forma particular ante la desaparición de buenos amigos suyos, también compañeros en la poesía, como José Estrada: "La Parca acudió a la cita/ que tenía concertada/ y se llevó de este mundo/ a mi amigo José Estrada". O el profesor Guillermo Mosquera: "Adiós, viejo profesor,/ adiós, amigo del alma,/ ya estás viviendo en la calma/ del cielo y su esplendor". A pesar de que en este poemario hay muchas composiciones tristes o elegíacas, aparecen muchas más con unas características notas de humor muy fino, con un elegante gracejo que prolifera en la lírica de José Luis, pues ante todo es un poeta humorístico y se decanta primordialmente por esta vena de chispa que abunda en su estado de ánimo y que no deja de manifestar. Prueba de esto son sus textos "Al IVA", "Décima", "A mis amigos de ALDEA", "Voy a contarte". Hay un buen número de poemas dedicado a una de las pasiones de José Luis: el cante Jondo. Quizás los más logrados sean el sonetillo dedicado a la copla: "Pasión, amor, alegrías,/ desdenes, celos, rigores,/ la belleza de las flores,/ las amargas agonías..." y el titulado "Silencio" dedicado a un cantaor fallecido. Y el tema amoroso, por supuesto, está muy presente en su poesía: "Como te veo en mis sueños/ así mismo te deseo". "¡Quién pudiera hacer real/ esta quimera, este sueño/ y poder, niña, llegar/ a ser tu amante más tierno! ", "era su boca sabrosa,/ su cintura primorosa,/ y sus ojos soñadores/ daban envidia a las flores/ y hacían llorar a la rosa". Y para terminar con este encuentro con la hermosa lírica de José Luis del Castillo mencionar la nueva estrofa de su autoría denominada "Castillejo" y que él mismo define bajo ese esquema métrico:

                                               CASTILLEJO
                                       
                                        Esta estrofa que es novata
                                        en el arte de rimar
                                        hoy la quiero presentar
                                        como a una estrofa sensata.
                                        La décima desbarata
                                        a causa de un pareado,
                                        que va justo colocado
                                        entre quintilla y quintilla,
                                        por eso no maravilla
                                        que dado su buen hacer,
                                        ésta se haga merecer
                                        de la forma más sencilla.