Recuerdo que con motivo de una Feria del Libro allá por los años noventa, varios lectores visitantes de la muestra se quejaban ante las cámaras de televisión de que les gustaban mucho los libros, pero que no podían comprarlos como deseaban porque valían muy caros. En la actualidad han proliferado de forma vertiginosa las bibliotecas públicas en toda España, y quien hoy en día no quiera gastarse el dinero en comprar libros, si le encanta leer, no tiene el más mínimo problema. No le cuesta ni un duro porque existen afortunadamente bibliotecas por todas partes, el acceso a los libros y a la cultura está hoy día al alcance de cualquier ciudadano en España, ya sea en ciudades o en municipios; hasta en los pueblos más pequeños, o incluso en aldeas, hay centros de lectura. Y puedo afirmarlo con conocimiento, porque viajé hace unos años a un pueblecito de la provincia de Huelva llamado Valdelarco, que es muy desconocido porque es de difícil acceso para llegar ya que está perdido en medio de una sierra. Y me quedé gratamente alucinado de que contaba con una excelente biblioteca, que además estaba equipada con una hilera de ocho o diez ordenadores. Eso mismo lo he podido comprobar en otros pueblos pequeños, como uno escondido en la provincia de Jaén, concretamente en la Sierra de Segura, y la biblioteca es fabulosa, montones de enciclopedias, libros de todos los géneros, ah, y no faltaba tampoco la informática. Mi sorpresa ha sido mayúscula una y otra vez al ver las enormes bibliotecas públicas que hay en todas las localidades a donde he viajado. Los libros están al alcance de todo el mundo, la cultura afortunadamente está muy difundida y el que hoy en día no lee en nuestro país es porque no le da la gana, porque además los centros de lectura están muy al día de lo que se publica reciente y adquieren lo antes posible las novedades editoriales. Y si no quieres gastarte el dinero en libros y además sientes pereza de ir a cualquier biblioteca, cuando menos te lo esperes, vas por la calle y te los encuentras tirados. Así que si te interesa leerlos, pues los coges y no te tienes que gastar ni una perra. Leer es gratis.
lunes, 13 de enero de 2020
MANUALES ESCOLARES
Es evidente que urge un cambio y renovación en el deficiente, deteriorado y empobrecido sistema educativo hispano y eso lo vienen denunciando desde hace mucho tiempo los distintos profesionales del mundo de la enseñanza. Una de las realidades claramente negativas que se viene contemplando es la mala calidad de los manuales de estudio de los alumnos, tanto de los niveles primarios como del bachillerato. En efecto --y de esto se queja un docente en un acertado artículo publicado en un semanario--, existen comunidades autónomas en donde los libros de texto que usan en sus respectivos centros de enseñanza, contienen temas y nociones falsos y manipulados por los intereses o deseos de sus autores de transmitir invenciones pasadas o presentes de sus regiones. Y como se está viendo, los editores de estos libros no ponen freno a esta avalancha de títulos que cada vez tienen menos valor pedagógico y no aportan demasiado a la formación cultural de los alumnos, o bien esa formación, si no es incompleta, no es correcta, eficaz o ecuánime en muchos casos. Me remonto a los manuales de antañazo, que había muchísimos menos que ahora porque eran a nivel nacional y no autonómico y no deja de sorprender y maravillar lo bien estructurados que estaban y los contenidos tan acertados y excelentemente expuestos y desarrollados que presentaban. Ah, y sin tanto rollo regionalista y excluyendo todo lo que las autoridades sectarias no desean que las nuevas generaciones de estudiantes aprendan y sepan.
MAESTROS ACTUALES
Con toda la razón y admirable acierto Juan Manuel de Prada analiza y reflexiona sobre la precaria, complicada y lamentable situación laboral que padecen los maestros actuales en su artículo titulado "Maestros sin autoridad". La pedagogía moderna yo opino que ha anquilosado los métodos y criterios de enseñanza y las relaciones profesores-alumnos y alumnos-profesores, que ha terminado por desembocar en una situación yo diría que hasta preocupante y alarmante que no lleva a nada bueno para el funcionamiento de la educación y que luego repercute muy negativamente en la evolución y la prosperidad de las sociedades. Si a un profesor se le priva de autoridad y no puede ejercer su criterio y se le limita o se le obstaculiza en su libertad para elegir el camino que crea conveniente a la hora de dirigir y organizar eficientemente las clases, estamos introduciéndonos en un túnel perjudicial y peyorativo que no conduce a nada favorable. Se está corrompiendo y malogrando la educación en España por las nada acertadas "directrices" o "leyes" que se han aplicado a los docentes y no hay nada más que ver cómo muchos están desmoralizados y desquiciados por culpa de este sistema torpe y erróneo. Y son cada vez más los que se dan de baja por enfermedades psicológicas porque no soportan este injusto ritmo de enseñanza que se les ha impuesto.
domingo, 12 de enero de 2020
LIBROS DE PAPEL
El libro tradicional, el de papel; los libros de toda la vida. Ante la avalancha de inventos tecnológicos que nos invade inexorablemente, en cuanto al del libro electrónico, yo tengo que manifestar que me quedo con mis ejemplares de antaño. Nunca he leído en un e-book ni jamás lo voy a hacer. Hace tiempo tuve una tableta tras instalarme la conexión a internet, y confieso que al principio me sentí entusiasmado porque a través de ella tenía acceso a todas las poesías que quisiera, desde clásicos a vates actuales. Descubrí bibliotecas digitales y leí relatos hasta de autores japoneses que me encantaron, en fin, que tenía a mi alcance todo lo que deseara. Pero la fascinación duró poco porque el aparato comenzó a darme problemas neurológicos en mi cabeza y se acabó esta historia de internet. Y volví a mis volúmenes de siempre, a la ilusión por comprarlos, poseerlos, tocarlos, olerlos, ordenarlos, coleccionarlos, regalarlos... y por supuesto, leerlos. Clasificar los libros, estructurarlos y darte el gustazo de contemplar y manipular una buena biblioteca atestada de ejemplares de todo tipo de temas, géneros, tamaños, colores, colecciones, etc. Esta es la clase de cultura que yo quiero y a la que afortunadamente acudo todos los días. El formato de cultura de siempre.
LA HISTORIA MANIPULADA
Desde hace un año vengo coleccionando una extensa, variada y completa historia universal publicada por una prestigiosa editorial. Prácticamente casi todos los volúmenes de esta interesante enciclopedia me han fascinado y veo los muchos aciertos y virtudes de sus respectivos historiadores. No obstante, hay una entrega que la verdad es que no me ha gustado nada y es el título dedicado a la construcción de Estados Unidos: de la independencia a la guerra de secesión. Resulta que dedica muchas páginas a la independencia de este estado de la metrópoli británica y me he quedado perplejo e indignado que el historiador autor de este libro no menciona para nada a España, ni a Bernardo de Gálvez ni hace referencia a la batalla de Pensacola ni a ninguno de los muchos acontecimientos y circunstancias en los que España intervino y se vio envuelta para que al final Estados Unidos consiguiera su soberanía. Omitir totalmente a nuestro país en este proceso emancipador e ignorar a Bernardo de Gálvez como si no tuviera nada que ver en aquella contienda es manipular la historia de una manera miserable e injusta. ¿El motivo del criterio de este historiador? Lo observo muy claro. Este intelectual es catalán y es patente que ha actuado a la hora de redactar esta obra historiográfica con razones de parcialidad o sentimientos personales suyos y este indiscutible y celebrado héroe español que fue D. Bernardo de Gálvez lo ha desplazado como si nunca hubiera existido. Por razones obvias, esta historia ha sido claramente falseada, silenciada y manipulada.
EN DEFENSA DE BLAS DE LEZO
Hace tiempo leí en un diario un artículo sobre Blas de Lezo y Olavarrieta en el que la periodista se refería a nuestro héroe con ironía y trataba de restar importancia a sus gestas, en fin, que no lo ponía ni mucho menos a la altura que este valeroso hombre se merece. Pero lo que me ha resultado más peyorativo es un libro que se ha publicado recientemente en donde se cuestiona los méritos de Blas de Lezo en su defensa de Cartagena de Indias y se trata de desmitificar la figura histórica del insigne almirante. Blas de Lezo realizó innumerables hazañas, perdió un brazo, un ojo y una pierna a lo largo de su carrera militar, y al final de su vida derrotó a Inglaterra con un desequilibrio de fuerzas y recursos exagerados, evitando que se apoderaran los británicos de toda la América hispana. Pues ahora resulta que es conveniente restar méritos y alcance a una proeza de enormes y trascendentales repercusiones históricas, políticas, etc. En España son muchos --y yo creo que más de la cuenta--, los que no saben valorar ni ensalzar a nuestras glorias y genios y parece que no se sintieran orgullosos de ellos, al contrario de lo que sucede en otros países. Blas de Lezo ha permanecido bastante tiempo silenciado. Cuando yo estudiaba en el colegio --hablo de los años setenta--, en el manual de historia venía el Cid Campeador, Agustina de Aragón, María Pita --por cierto, esta última heroína está muy preterida--, pero Blas de Lezo y Bernardo de Gálvez como si no hubieran existido. En España se olvida o se desprestigia a muchos de sus talentos.
sábado, 11 de enero de 2020
LA POESÍA DE JOSÉ LUIS DEL CASTILLO
José Luis del Castillo Martínez (1941-2018) fue un vate español enormemente fecundo y variado, que se puede decir que tocó todos los palos en la poesía. En efecto, escribió y dominó la métrica y el verso libre. Cultivó una buena cantidad de estrofas, con mucho acierto, pues en cuanto a la poesía no había prácticamente nada que se le resistiera. Y en el verso libre o versículo cuajaba igualmente abundantes textos bellos: José Luis desbordaba talento y arte, pues nació para ello y lo hacía con una facilidad y disciplina asombrosa y admirable. Si toda la ciclópea producción de José Luis del Castillo se publicara y cada volumen recogiera la extensión normal que suele tener un poemario, sobrepasaría sin la menor duda los cien libros, pues desde el año 1982 que comenzó a redactar sus primeras creaciones líricas, hasta poco antes de caer enfermo en 2018, no dejó nunca de escribir y estar entregado a su oficio de poeta, fue una auténtica máquina de producir, lo que no quiere decir que el ser tan extraordinariamente prolífico le llevara a caer en abundantes obras de mala calidad. Es cierto --y es lo normal cuando se escribe tanto-- que le salieran muchas veces "churros", como él decía, pero lo que está claro es que por otra parte bordaba poesías geniales en cantidades muy considerables. José Luis del Castillo, que también firmaba con el pseudónimo de J. Delcasmar, creó una nueva estrofa, a la que denominó "Castillejo", derivación de su primer apellido, y que consiste simplemente en partir una décima por la mitad e insertarle un pareado. De esta manera el castillejo son doce versos y son ya muchos los poetas que lo han cultivado con interés y entusiasmo. Además, como decía, de ser un autor muy prolífero y completo en cuanto a la forma, José Luis lo fue también en los temas que trataba, pues escribió sobre copiosos asuntos: poemas religiosos, políticos, amorosos, satíricos, festivos, descriptivos, panegíricos, elegíacos, etc. Este poeta maravilloso y excelente persona le sacaba versos a todo, se le ocurría llevar a la poesía cualquier vivencia o anécdota que ocurriera en el día a día y su ingenio y capacidad y maestría prodigiosos no le hacían estarse quieto y raro era el día en que no se dejaba caer con un escrito: era un fuera de serie, un auténtico genio de la literatura.
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